3/12 - Terapia Alternativa.
La mía es una historia real. Deberían de creerme, porque si hay algo que no sé hacer, es mentir. Que me caiga un rayo en la cabeza si miento al contar la historia del adolescente al que casi le explotó la cabeza. Llegó a mi consultorio, el muy deformado, con su cabeza gigante que casi no cabía por la puerta. Lloraba como un niño pidiéndome ayuda para que le desinflara su cabeza latente. Me pegué un julepe bárbaro al ver la cabeza morada a punto de explotar. El muchacho, ingenuo, había leído y aprendido mucho de golpe. Reaccione rápido, con mi instinto de médico naturista de terapias alternativas, e instantáneamente lo puse a ver televisión Argentina. Su cabeza volvió a embobarse nuevamente y ya en su estado normal de estupidez mediática, zafé de tener que sacar las manchas de la asquerosa cultura que hubieran ensuciado las paredes de mi consultorio.
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1 Hacé tu comentario.:
Estoy leyendo tus textos y no dejo de sorprenderme.
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