7/12 - Carta a una amada.

A mi querida María. Antes que nada quiero advertirle que no se preocupe al leer estas letras que, como ya habrá notado, no son mías. Es Adriana, mi secretaria, la que está suplantándome momentáneamente. Una sutil incapacidad transitoria me impide escribir por mis propios medios, ser el escritor de la presenta carta, pero no me imposibilita ser el que la redacta en voz alta, un poco carraspeada a causa del dolor. Quiero avisarle yo mismo antes de que la noticia la tome por sorpresa. Hace cinco minutos atrás acabo de agarrarme los dedos contra la puerta y me lamenta el informarle que esta noche, no podré hacerle las caricias que tanto le gustan a sus hermosas y delicadas manos. Lamento, mi querida María, tener que suspender también la cena puesto que el yeso que seguramente me van a poner, me impediría manejar los cubiertos. Sin más, su eterno enamorado, Roberto.

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