8/05 - Miedo.
Llegó el fin de semana y Amelio, cansado de sacar su silla a la vereda y ver a la gente pasar por la vereda, se reveló ante la rutina y decidió darle un cambio a su jubilada vida. Entró a su casa, se metió la mano en la oreja y tras un poco de fuerza y otro poco de maña, se sacó el miedo. Lo miró un rato y le dijo: “hoy no te necesito”. Luego lo guardó en el cajón del modular y cerró con llave. Así fue que tras una cuadra y media de caminata, se subió al 115 y se arriesgó cual Indiana Jones a los peligrosos peligros que acechan en el centro de la ciudad. Tomó un helado, se tomó un café, fue al cine y llegada la noche volvió a su casa. Abrió el cajón y buscó el miedo, pero éste ya no estaba más.
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