28/02 - Juro que es verdad.
En medio de un ataque de aburrimiento, decidí ir al parque a leer. Encontré desocupado el banco donde me gusta sentarme y me concentré en la lectura.
-¿Te moleta si me siento?- preguntó un anciano sacándome de un fantástico y oscuro Londres de misterio. Le respondí que no, que cómo me va a molestar. Le tengo mucho respeto a los abuelos, pero cuando no estoy de humor el exceso de charla me molesta muchísimo y eso era lo que se avecinaba. -Hola, yo soy Martín- Cuando me dijo así me di cuenta al toque de dónde lo tenía. Miré hacia delante para comprobar mi hipótesis y sin dudas, había acertado. El general se había bajado del caballo para charlar un rato. Debe de haber sido la primera vez que hablé tanto con un desconocido conocido. Antes de irse le pedía un autógrafo pero nadie me cree que es de él.
-¿Te moleta si me siento?- preguntó un anciano sacándome de un fantástico y oscuro Londres de misterio. Le respondí que no, que cómo me va a molestar. Le tengo mucho respeto a los abuelos, pero cuando no estoy de humor el exceso de charla me molesta muchísimo y eso era lo que se avecinaba. -Hola, yo soy Martín- Cuando me dijo así me di cuenta al toque de dónde lo tenía. Miré hacia delante para comprobar mi hipótesis y sin dudas, había acertado. El general se había bajado del caballo para charlar un rato. Debe de haber sido la primera vez que hablé tanto con un desconocido conocido. Antes de irse le pedía un autógrafo pero nadie me cree que es de él.
27/02 - Recolector de favores.
Al fin y al cabo, Felipe no se merecía todo el aprecio que le tenía. Hace 3 años que trabajo con él y me parecía haberlo conocido lo bastante bien como para llevarme esta sorpresa. Cada vez que necesitaba algo, el loco nunca tenía ni medio problema en ayudarme. Todo lo contrario, se desvivía por arrimarle el hombro a la gente. Incluso llegaba a molestar con su insistencia en brindar un servicio al módico costo de nada, ad honorem. Si después de la ayuda recibida alguien intentaba retribuirlo de alguna forma, con una recompensa económica o con una simple cerveza, era para quilombo. Felipe fue por la vida colaborando con todos, auxiliando a cualquiera y por cualquier detalle. Hoy Felipe llegó al laburo y repartió un sobre a cada uno de sus amigos. Cuando abrí el mío me caí de culo al ver la cantidad de favores que le debía.
26/02 - Niños Hiperquinéticos.
Eva había tenido la facultad de criar unos hijos bastante rompe bolas. Por más que intentaba aplacar el hiperquinético carácter de sus hijos, nunca lo lograba. Había probado con todo tipo de técnicas como té de tilo, psicólogo, psiquiatra, valium picadito en la milanesa, masajes de cachetadas, un ataque de nervios, clases de actuación para disimular un ataque de epilepsia, un ataque de epilepsia verdadero y de todo lo que nos podamos imaginar. La incansable locura de la niñez de los dos hijos parecía nunca tener fin y cada vez más problemas le traían a la desgraciada Eva. Un viernes después de ir a buscar a los chicos al colegio por haber atado al cura de la escuela y bailado una danza india a su alrededor, la madre los encerró en la pieza. Ella lloraba mientras veía que su pelo se tornaba de un verde oscuro. Las canas habían aparecido.
25/02 – Un lápiz ideológico.
El sacapuntas no andaba y nunca había aprendido a sacarle punta al lápiz con la cuchillita o con algún cuchillo de cocina. Conclusión, terminó yendo a la librería a comprarse un sacapuntas nuevo y ya que estaba, se compró un lápiz para probarlo. Él siempre había querido ser un escritor. Recordaba el día que se había decidido por su profesión como si hubiese sido ayer. De hecho, fue ayer, a la temprana edad de 25 años, cuando se propuso escribir una novela negra. Se sentó en el escritorio de su pieza, sacó un cuaderno y se puso a escribir. Cuando quiso poner la palabra “vos”, el lápiz escribió “usted”. Cuando quiso poner la palabra “destino”, el lápiz escribió “dios”. Cuando quiso poner la palabra “orden”, el lápiz escribió “militar”. El día en que había decidió ser escritor, cometió el error de comprar un lápiz con ideologías opuestas a las suyas.
24/02 - Once guerras mundiales.
Muchísima gente murió a causa de países con ideologías e intereses enfrentados. Cuando creíamos que el ser humano había creado una conciencia global en cuanto a los perjuicios que derivan de una guerra mundial, los enfrentamientos volvieron a surgir. En la cuarta guerra volvieron a usar bombas atómicas. Por suerte aprendimos de las consecuencias y fuimos tomando nuevas medidas a la hora de enfrentarnos con el enemigo. Medidas mucho más lógicas, por supuesto. A la quinta se acordó dejar de usar misiles. En la séptima guerra todos pelearon únicamente con cuchillos. En la siguiente, la guerra se peleó a las piñas. La novena fue un torneo mundial de ajedrez y en la décima, los soldados hicieron una masacre mundial de tetris. La sociedad siguió avanzando y hoy se festeja la onceava guerra mundial. Se realizan cada cuatro años y se transmiten en vivo y en directo a todo el planeta.
23/02 - Al grano.
Su idea era expresar de entrada lo que quería decir. Cuesta contar las cosas de frente porque muchas veces sabemos la reacción que puede tener la otra persona. Y muchas otras veces no es sabiduría, es más bien un presentimiento. Ella sabía que se le iba a complicar, pero decidió no tenerle miedo a la charla. Si uno piensa de tal forma y sabe que la otra persona a la que queremos decirle algo importante, piensa totalmente distinto, no es excusa para detenerse. Así se armó de huevos para encarar la situación y paralelamente preparó el ambiente ideal para contar su gran iniciativa. Cuando su reciente esposo llegó a la casa, lamentablemente no se lo notaba con ánimos de mucha charla, pero eso no la frenó. Estaban los dos sentados en la mesa y fueron dos las frases que se escucharon al unísono. “Quiero un hijo”, y “Quiero un hijo”.
22/02 - Boca a boca.
“Cuando un gato te mira fijo, es porque está tramando algo”. Esa frase fue la que empezó a profesar Pedro desde que el minino de la vecina se le clavó en la espalda dejándole una cicatriz. Obviamente, Pedro había advertido la mirada fija en sus ojos antes del ataque. Le dijo a su mujer que no se acercara más a los gatos. Armó cadenas de mails advirtiendo sobre el peligro y creó el grupo “odio a los gatos” en el Facebook. Mostró sus arañazos en los noticieros. Ayudó a crear el grupo anti-gatos y logró que las escuelas advirtieran sobre las ex-mascotas, con la misma intensidad usada en la educación sexual y las drogas. Ahora todo el mundo le teme a los felinos. Está bien lo que hizo José, está bien que ya no queden gatos sobre la tierra. Andá a saber lo que estaban tramando esos hijos de puta.
21/02 - Humanidad era la de antes.
Hace 250.000 años atrás, el planeta fue arrasado por un meteorito. Los sobrevivientes tuvieron que refugiarse a la intemperie y fueron evolucionando de acuerdo a las nuevas reglas que el planeta les había impuesto. Pasaron de vivir bajo tierra a tener que vivir, obligadamente, al aire libre. Los cambios físicos fueron por demás de notorios. Les salieron agujeros en la cara a los que con el tiempo le llamaron ojos. Sus capacidades auditivas y olfativas disminuyeron hasta casi no escuchar ni oler nada y por supuesto, la nariz y las orejas se les achicaron. Sus extremidades posteriores se fueron alargando y no les quedó otra que dejar de gatear. Les crecieron dientes en su boca y empezaron a emitir sonidos. En un momento de este proceso de adaptación, los más ancianos le contaban telepáticamente a los más jóvenes que antes, el planeta tenía un oscuro y hermoso techo de tierra.
20/02 - Teléfono descompuesto.
José, el del rancho de atrás de la montaña, tuvo un hijo.
José, el del rancho, se fue de la casa y la mujer tuvo un hijo.
José se fue con la mujer a una cueva y tuvieron un hijo.
José y su mujer demostraron su amor con un hijo. No sabés qué lindo pibe tuvieron.
José y la mujer no hicieron el amor y tuvieron un hijo. Ese pibe es un milagro.
José tuvo un hijo y la mujer es virgen. El hijo se llama Jesús y hace milagros.
Jesús hace milagros. La madre es una santa y su padre José es carpintero.
Jesús se hizo grande y sigue siendo un milagro. La madre dice que es un gran hijo. Qué mujer por dios!
Jesús es un grande haciendo milagros. Es hijo de una mujer y de dios.
Jesús hace milagros. Es hijo de dios padre y María virgen.
José, el del rancho, se fue de la casa y la mujer tuvo un hijo.
José se fue con la mujer a una cueva y tuvieron un hijo.
José y su mujer demostraron su amor con un hijo. No sabés qué lindo pibe tuvieron.
José y la mujer no hicieron el amor y tuvieron un hijo. Ese pibe es un milagro.
José tuvo un hijo y la mujer es virgen. El hijo se llama Jesús y hace milagros.
Jesús hace milagros. La madre es una santa y su padre José es carpintero.
Jesús se hizo grande y sigue siendo un milagro. La madre dice que es un gran hijo. Qué mujer por dios!
Jesús es un grande haciendo milagros. Es hijo de una mujer y de dios.
Jesús hace milagros. Es hijo de dios padre y María virgen.
19/02 - Cinco días de ausencia.
La casa de Agustín estaba totalmente despelotada, pero es como él suele decir: “El orden de las cosas, está dictado por el marco que las contiene”. Así se desparramaba por todo el living la madre del desorden, que se mostraba ordenado en perfecta armonía según el marco global del hogar. Agustín me había llamado desesperado. Hacía ya cinco días que no sabía nada de su novia, y de nada servía llamarla al celular porque se lo había olvidado en la mesita de luz de mi amigo. El pobre pibe estaba tan nervioso y preocupado que lo mandé a dormir. Mientras él descansaba me puse a ordenar un poco su descuidada casa. Ahí fue cuando encontré a Cristina. La pobre estaba aplastada por una montaña de cajas de pizza que se habían derrumbado sobre ella. Había sobrevivido comiendo el queso pegado en las cajas y bebiendo el culito de las gaseosas.
18/02 - Evolución.
Palmira ya está jubilada hace rato y todo su tiempo ocioso se lo dedica a su nieto, a la televisión, al chinchón con amigas y a las plantas. Ésta última es la segunda en grado de preferencia después de pasar un buen rato charlando conmigo. Todas los días a la mañana, mi abuela le dedica varias horas al cuidado de sus silenciosas amigas. Hace unos días fui a comer a su casa y la noté algo preocupada. -No sabés lo que me pasó- y continuó -La maceta del helecho ya estaba media podrida y se me ocurrió cambiarla por otra. Pero en vez de usar una maceta común, lo transplanté en una con forma de zapato. Me hacía reír la ironía de una planta con zapato, pero hoy a la mañana, cuando fui a regar, la maceta no estaba más- Mi abuela cree que el helecho aprendió a caminar.
17/02 - Batalla en el somier.
Todo empezó por un mugroso par de medias. Maximiliano estaba en la habitación de mamá aprovechando la cama grande y jugando con un par de medias. En eso, Marcelo entró a la habitación, se subió a la cama e intentó quitarle la diversión. Yo estoy del lado de Maxi. ¿Qué necesidad tiene el otro de ir a quitarle un par de medias de mierda? Para molestar nada más. El problema fue que Maxi no quiso ceder. Cuando empezaron a levantar el tono me entré a preocupar. El forro de Marcelo lo miró fijo a Maxi, como para matarlo, y Maxi medio que reculó un poco pero después le hizo frente. Era una de mordidas en el cogote que no terminaba nunca. Marcelo era nuevo en la casa. Yo le había dicho a mamá que Maxi se iba a poner celoso si compraba otro perro, pero ella no me hizo caso.
16/02 - Florencia de la Vega. Mis intimidades más íntimas.
Era un escritor de medio pelo, pero tenía muchas ideas atractivas (¿no me estaré autorretratando?). También muchas verdades. Lo que le faltaba eran dos cosas: una editorial interesada en su libro, y lectores interesados. El escritor tardó dos largos años en esculpir su obra. De a poco fue incrustando las palabras en las hojas y evidenciando sus ocurrencias en una fantástica historia de amor y suspenso, en donde se podía leer entre líneas una marcada ideología política, pero eso no viene al caso.
Su libro, titulado “Sangre en el vestido” (y eso no tenía nada que ver con Arjona) fue rechazado por las editoriales, pero el escritor se dio maña para venderlo. “Florencia de la V. Mis intimidades más íntimas”. Así rezaba la tapa del libro, el cual fue aceptado por una prestigiosa editorial. Vendió millones de copias el día de su lanzamiento, pero ningún lector pasó la página 16.
Su libro, titulado “Sangre en el vestido” (y eso no tenía nada que ver con Arjona) fue rechazado por las editoriales, pero el escritor se dio maña para venderlo. “Florencia de la V. Mis intimidades más íntimas”. Así rezaba la tapa del libro, el cual fue aceptado por una prestigiosa editorial. Vendió millones de copias el día de su lanzamiento, pero ningún lector pasó la página 16.
15/02 - El cuento de la buena pipa.
Empezaron una conversación.
¿Querés que te cuente el cuento de la buena pipa? Bueno. No te dije bueno, te dije si querés que te cuente el cuento de la buena pipa. Dale. No te dije dale. Te dije si querés que te cuente el cuento de la buena pipa. No te dije dale. Te dije si querés que te cuente el cuento de la buena pipa. Yo no te dije que me repitas, te dije si querés que te cuente el cuento de la buena pipa. Yo no te dije me repitas, te dije si querés que te cuente el cuento de la buena pipa. Pero yo empecé la conversación, y te dije si querés que te cuente el cuento de la buena pipa. Yo no te dije pero yo empecé la conversación, te dije si querés que te cuente el cuento de la buena pipa.
La conversación nunca terminó.
¿Querés que te cuente el cuento de la buena pipa? Bueno. No te dije bueno, te dije si querés que te cuente el cuento de la buena pipa. Dale. No te dije dale. Te dije si querés que te cuente el cuento de la buena pipa. No te dije dale. Te dije si querés que te cuente el cuento de la buena pipa. Yo no te dije que me repitas, te dije si querés que te cuente el cuento de la buena pipa. Yo no te dije me repitas, te dije si querés que te cuente el cuento de la buena pipa. Pero yo empecé la conversación, y te dije si querés que te cuente el cuento de la buena pipa. Yo no te dije pero yo empecé la conversación, te dije si querés que te cuente el cuento de la buena pipa.
La conversación nunca terminó.
14/02 - Adelgazar hace bien.
Cuando su jefe le tiró una indirecta, Geovanny largó una chorrada de malas palabras, manoteó el monitor y lo destrozó contra la pared. Después de “renunciar”, fue a la farmacia para comprarse un Paracetamol y al pesarse, se dio cuenta de que había bajado 2 kilitos y algunos gramos. Casualidad, dijo al principio. Cuando llegó a la casa pensó en hacer una prueba, total no perdía nada. Levantó el tubo del teléfono y llamó a su suegra que del otro lado, abría los ojos como el dos de oro escuchando las puteadas de su yerno. Geovanny fue nuevamente a la farmacia y al pesarse, vio que había adelgazado 2 kilos más. Aprovechó para putear y decirle las cosas en la cara a la vecina chusma, al almacenero chorro, al quiosquero asqueroso y a algunos cuantos más. Ese glorioso día se fue sacando pesos de encima, hasta lograr su peso ideal.
13/02 - Hoy es día de mala suerte.
George se bajó del avión y le informaron que su equipaje estaba en Alaska. Salió del aeropuerto y le robaron la billetera y el celular. Llamó a su esposa para que le mandara un giro bancario y lo atendió un hombre. Llorando llamó a su madre, que recién terminaba de tener un preinfarto y el padre le recriminó su ausencia en un momento tan difícil. Llamó a su mejor amigo y lo atendió la esposa. Concluyó en que su esposa lo engañaba con su mejor amigo y se decidió, en medio de una faquinq crisis de nervios, en llamar a su otro mejor amigo. Volvió a atender su esposa. Corríó gritando por Ezeiza sin poder borrarse de la cabeza el ménage à tríos, cuando un guardia de seguridad lo bajó de un cachiporrazo en el marulo. George era yankee, y aunque estaba en Argentina, no podía escaparse del viernes 13.
12/02 - Drogas duras.
Fue simplemente un capricho, un capricho de adolescente. Ella quería, quería y quería. Nenita hippie chic hija única de mamá burguesa, tenía, tenía y tenía. Con 15 años había logrado perfeccionar el fantástico don de conseguir a costa de sus padres, absolutamente todo lo que se proponía e incluso más. Era de esperarse que su poder se le subiera a la cabeza. Se le subieron los humos como quien dice. El capricho o el antojo es una droga jodida, hay que saber controlarla porque mientras más antojos se sacian, más antojos se vuelven a tener. Como toda droga dura, el adicto a los antojos empieza a perder el sentido de la realidad. Ya no se encapricha con algo en especial, sino que se encapricha con tener un capricho, cualquiera sea éste.
- ¡Quiero un caprichooooooo, quiero un capricho mamáaaaa! - Gritaba Florencia mientras la ambulancia se la llevaba en estado de shock.
- ¡Quiero un caprichooooooo, quiero un capricho mamáaaaa! - Gritaba Florencia mientras la ambulancia se la llevaba en estado de shock.
11/02 - Los sueños de Fansuá.
Encendió un cigarrillo y se puso triste sabiendo que había dejado de fumar hacía varios meses. En medio de la desazón (si me lo piden encarecidamente, les cambio desazón por un sinónimo con un poco más de onda) se dio cuenta de que era un sueño, y despertó. Al darse vuelta en la cama vio a su vecina y reflexionó que había engañado a su mujer, pero nuevamente era un sueño, y volvió a despertar. Soñó luego que se caía de un edificio infinitamente alto, pero se despabiló a mitad de trayecto dándose cuenta que en realidad, estaba soñando que viajaba en una calesita subido a un minotauro. No faltaron muchas decepciones más para que entendiera las continuas desgracias. Desde aquel primer cigarrillo, Fansuá quedó atrapado en un gran sueño y nunca más pudo despertar. Esta mañana abrió los ojos sintiendo que se despertaba, pero incluso eso era un sueño.
10/02 - José, José, José.
Cuando me paraba delante del espejo y repetía “José” tres veces, aparecía José. El tipo era re macanudo, me ayudaba a limpiar la casa, a hacer la cama, a destapar la cañería, a cambiar el cuerito de la canilla y a muchas cosas más. Como detalle adicional (al pedo se suele decir) siempre usaba la misma ropa, y era tan insistente en esa obsesión que hasta llegué a pensar que todo su ropero tenía la misma prenda repetida varias veces. La penúltima vez que dije “José, José, José”, fue para que me ayudara a pintar la casa antes de mudarme. La última vez que repetí [José (al cubo)], fue para que me ayude a mudarme. Yo no sé si fue de mala leche o qué, pero el forro de José me rompió el espejo. Compré otro, pero con el que tengo ahora José no me da ni tronco de bola.
9/02 - Anastasio y su muerte.
Como les conté el lunes pasado, Anastasio tenía la posibilidad de grabar su vida estilo videojuego, en el lugar y el momento que se le cante. Si algo sobre su presente de repente no le gustaba, simplemente cargaba la última partida guardada en su memoria y volvía a empezar. Muchas veces este don le salvó la vida. De estar a punto de estrellarse en un avión de pasajeros, volvió a la última parte guardada en su memoria, donde se encontraba comprando el pasaje. Pero todo lo bueno tiene su fin. Anastasio, un hombre con semejante poder sobre su vida y por supuesto, sobre su muerte, también puede cometer errores. El muy confiado, no miró hacia ambos lados de la calle antes de cruzar y la muerte se le vino encima tan rápidamente, que no alcanzó siquiera a tener ese susto salvador donde se recuerdan todas las imágenes de la vida.
8/02 - Celia y Cecilia.
Cuando las hermosas mellizas llegaron a la casa de los Comte, el matrimonio terminaba de cumplir con todos los objetivos a largo plazo que se habían planteado en aquel duro invierno cuando decidieron escapar juntos. Después de esconderse, trabajar muy duro para tener la casa de dos pisos en frente del lago del barrio privado. Después de comprar dos autos, armar las habitaciones para sus futuras hijas y la sala de juego para invitar a las nuevas amistades convenientes, sólo les faltaban Celia y Cecilia, que llegaron a la casa de los Comte con dos años de edad. Eran dos hermanitas idénticas. Celia y Cecilia habían sido abandonadas por sus padres en el hospital, los mismos padres que les habían seguido el rastro durante dos largos años, los mismos que no cagaban de secos, los mismos que ahora las recuperaban del centro de adopción para llevarlas a la nueva casa.
7/02 - El hombre de la cara.
Siempre se halaga a los hombres de las mil caras. Grandes idiotas con la facultad de generar tantas expresiones con sus músculos faciales, que pueden hacer muchísimas caras de pelotudo. Eso le encanta a la gente, pero qué pasa con las personas que tienen la virtud de no cambiar nunca la cara. Es algo mucho más que admirable. El Señor Bartolo, por ejemplo, tiene esa facultad. Todavía no se le conoce otro gesto que no sea el de “cara de enojado”, o “cara de culo”, como le dicen sus más íntimos amigos. Bartolo pasa todo el tiempo con el ceño fruncido, la frente arrugada y la mandíbula ligeramente llevada hacia delante. Incluso cuando duerme no pierde el gesto y cuando se levanta, obvio que se levanta con “cara de culo”. Particularmente, prefiero a los hombres de una sola cara, mucho más que a los que tienen una para cada persona.
6/02 - La comodidad del hogar.
Desde que Patricio murió solo en su casa, su cuerpo quedó tanto tiempo a la espera de una visita que comenzó a descomponerse en el living. El teléfono llamaba para cobrar deudas y el portero sonaba cuando alguna mujer pasaba a pedir limosna. Los vecinos estaban acostumbrados a no verlo casi nunca. Muy de vez en cuando iba al cine y otras pocas veces pasaba por la casa de sus padres, también habituados a las escasas visitas de su hijo. Patricio trabajaba desde su hogar y la única salida programada, era la de ir al supermercado una vez por mes para comprar provisiones. Fue un carozo de durazno el despiadado asesino que se paró en el medio de su garganta impidiendo el paso del aire. Ya pasó un año de su muerte y Patricio todavía está en el living, solo que ahora no tiene la necesidad de ir al supermercado.
5/02 - El poder de la huerta.
Dio la casualidad de que yo me había quedado sin abuela justo en el momento en que mi abuelo perdió a su esposa. Eso hizo que me quedara un tiempo en su casa para hacerle compañía. Mi abuelo vivía bastante cerca del pueblo. Recuerdo que en la mudanza llevé una pequeña caja agujereada donde transportaba a Conan, mi tortuga.
Eran las seis de la mañana cuando lo escuché trabajar en la quinta y me levanté para hacerle compañía. Cuando le hablé por la espalda se ve que lo asusté, haciéndole cambiar el rumbo de la pala de punta. Se agachó rápidamente al piso, agarró un cascote y salió corriendo gritando al trote que no iba a tardar mucho. Tardó un buen rato. Cuando volvió, me dijo que había encontrado a Conan en la quinta y se ve que había comido mucha lechuga, porque mi tortuga estaba el doble de grande.
Eran las seis de la mañana cuando lo escuché trabajar en la quinta y me levanté para hacerle compañía. Cuando le hablé por la espalda se ve que lo asusté, haciéndole cambiar el rumbo de la pala de punta. Se agachó rápidamente al piso, agarró un cascote y salió corriendo gritando al trote que no iba a tardar mucho. Tardó un buen rato. Cuando volvió, me dijo que había encontrado a Conan en la quinta y se ve que había comido mucha lechuga, porque mi tortuga estaba el doble de grande.
4/02 - El hombre de las metáforas.
La vida de un poeta, el mejor que haya existido sobre la faz de la tierra. Crisantemo Flores de Escandido, también conocido como “El Hombre de las Metáforas”, fue escritor desde muy pequeño. Su prosa era alabada por los más sabios escritores incluso a tan temprana edad, que todavía mojaba la cama, o “rociaba con lágrimas ocre el manto de los sueños” como había escrito Crisantemo para justificar su enuresis. El don literario del niño se fue perfeccionando con el tiempo, y llegó a hacer llorar, reír, enojar, asustar o reflexionar a toda persona que leyera sus versos.
“Morir es volver a nacer”. Así terminaba el último poema que escribió, el más polémico de su larga carrera. “La metáfora es un recurso literario que no siempre debe ser tomado en serio”. Esa fue la aclaración que tuvieron que agregarle al poema, antes de que quienes lo leyeran, se sigan suicidando.
“Morir es volver a nacer”. Así terminaba el último poema que escribió, el más polémico de su larga carrera. “La metáfora es un recurso literario que no siempre debe ser tomado en serio”. Esa fue la aclaración que tuvieron que agregarle al poema, antes de que quienes lo leyeran, se sigan suicidando.
3/02 - Escriban qué hicieron en las vacaciones.
En la primaria, la tarea de escribir qué hicimos en vacaciones es recurrente y algo que hacemos sin razonar. La edad hace que uno escriba un chorizo de historias que de grandes nos parece redundante, pero es un ejercicio divertido encontrar esa narración que hicimos de chiquitos y escribirla nuevamente agregando detalles para decorarla. Tenía 10 primaveras cuando fui a la casa de mi abuela en el campo. Había llevado a Perdigón, mi perro, y mis padres aprovecharon para tomarse vacaciones de mis antojos. Una tarde la nona me había preparado una chocolatada y mientras yo la estaba tomando, ella se había puesto a cortar el pasto. Se ve que la tarea fue ardua y complicada porque en el ínterin de bajar la vista para tomar un sorbo de leche, y volver a subirla, mi abuela se había acostado a dormir en el jardín. Mi abuelo todavía no pudo despertarla.
2/02 - Anastasio y su vida.
A muy temprana edad descubrió un truco que tardó en perfeccionar. Simplemente tenía que saber dónde ubicar la memoria, pero eso ejercía tanta concentración que hasta llegaba a desmayarse en el intento. Anastasio había encontrado un lugar privilegiado en su mente, una puerta especial donde los recuerdos que guardaba también se grababan en el tiempo y el espacio. Esto último le concedía el don de hacer un backup de su vida. Para que entendamos mejor, Anastasio pudo memorizar el momento antes de casarse y luego seguir viviendo tranquilo. Lo interesante es que cuando la relación falló, él pudo simplemente recordar el momento exacto antes de consumar el matrimonio y automáticamente, volver en tiempo y espacio con la conciencia y memoria de todo lo que había sucedido para impedírselo a sí mismo. Ahora que podemos imaginarnos lo fantástico de su vida, me guardo una segunda parte para contarles sobre su muerte.
1/02 - Per tutta la famiglia II.
Raptaron a su familia y lo amenazaron con matarla si no asesinaba al presidente. Salió de su casa atravesando la puerta del garage con el convertible. En la boca llevaba el cuchillo de la suerte. En el puerto se desvistió para la ocasión y nadó hasta la Cuba comunista. Llegó a la isla y para esa altura ya era tarde para la criada, que yacía en la playa con un tiro en la cabeza. Entró a la mansión con el cuchillo, mato a uno 45 hombres y al final se las vio fea con una mujer, pero era machona así que contaba como un tipo malo. Después de meterle un hacha en la cabeza fue y mató al jefe. Luego desató a su mujer y cuando le sacó la mordaza a su hija, ella preguntó por Susana. –Murió hija, pero no te preocupes, yo te voy a comprar otra latinoamericana.
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