28/02 - Juro que es verdad.
En medio de un ataque de aburrimiento, decidí ir al parque a leer. Encontré desocupado el banco donde me gusta sentarme y me concentré en la lectura.
-¿Te moleta si me siento?- preguntó un anciano sacándome de un fantástico y oscuro Londres de misterio. Le respondí que no, que cómo me va a molestar. Le tengo mucho respeto a los abuelos, pero cuando no estoy de humor el exceso de charla me molesta muchísimo y eso era lo que se avecinaba. -Hola, yo soy Martín- Cuando me dijo así me di cuenta al toque de dónde lo tenía. Miré hacia delante para comprobar mi hipótesis y sin dudas, había acertado. El general se había bajado del caballo para charlar un rato. Debe de haber sido la primera vez que hablé tanto con un desconocido conocido. Antes de irse le pedía un autógrafo pero nadie me cree que es de él.
-¿Te moleta si me siento?- preguntó un anciano sacándome de un fantástico y oscuro Londres de misterio. Le respondí que no, que cómo me va a molestar. Le tengo mucho respeto a los abuelos, pero cuando no estoy de humor el exceso de charla me molesta muchísimo y eso era lo que se avecinaba. -Hola, yo soy Martín- Cuando me dijo así me di cuenta al toque de dónde lo tenía. Miré hacia delante para comprobar mi hipótesis y sin dudas, había acertado. El general se había bajado del caballo para charlar un rato. Debe de haber sido la primera vez que hablé tanto con un desconocido conocido. Antes de irse le pedía un autógrafo pero nadie me cree que es de él.
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