21/11 - La sonrisa de la tristeza.
El Rey se dio cuenta de que hacía mucho tiempo que no largaba una buena carcajada, que no reía, que ni siquiera sonreía. No recordaba la última vez que había expresado su alegría a modo de sonrisa. Sin pensarlo dos veces, mandó a llamar a los mejores bufones del reino, quienes hicieron las mil y una intentando hacerlo reír, pero ninguna payasada dio resultado. El Rey, triste, se miraba atentamente al espejo cuando se dio cuenta de que su cara tampoco expresaba ni medio ápice de tristeza. Preocupado llamó a la Reina, la Reina, preocupada, llamó al Príncipe, el Príncipe, preocupado, ordenó a los mejores dramaturgos del reino que escribieran la más triste de las historias. La obra fue actuada por los mejores actores y no hubo nadie que no llorara de tristeza. El rey, con las lágrimas en su cara, sonrió de alegría al ver que podía entristecer nuevamente.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 Hacé tu comentario.:
Publicar un comentario en la entrada