28/11 - El diccionario amable.
Tengo en mi biblioteca un curioso ejemplar de diccionario. Lo tengo desde chiquito. Lo uso desde que nací y siempre estuvo en casa para cuidarme. Cada vez que tenía una duda o un problema, iba corriendo hasta mi diccionario y él, respondía. El problema que siempre tuvo, y no me quejo puesto que en cierta forma, me divertía, fue que era demasiado amable. Mi diccionario siempre fue exageradamente bueno con todos. Excesivamente ingenuo, cordial y tolerante. Incluso con las palabras. Era tan bueno que definía al término maldad, de la siguiente forma: “Maldad es hacer cosas malas, pero pobre, hay que comprenderla, no sabe lo que hace. De chiquita no le enseñaron que hay que tener bondad.”
Tendría que haber quemado mi diccionario en el fuego, tendría que haberle arrancado las hojas y haberlo tirado a la basura pero pobre, hay que entenderlo, mi diccionario no sabe lo que hace.
Tendría que haber quemado mi diccionario en el fuego, tendría que haberle arrancado las hojas y haberlo tirado a la basura pero pobre, hay que entenderlo, mi diccionario no sabe lo que hace.
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