8/11 - Todavía puedo escapar.
Abrí los ojos y recordé algunas canoas cargadas de gritos que me perseguían. Haciendo memoria me encontré corriendo por la arena húmeda de la playa para apurar las piernas. Recuerdo también haber tenido un chispazo de razonamiento lógico y acto seguido penetrar en la espesa selva para perderlos. Estuve mucho tiempo ciego en la oscuridad de los árboles, escapando de gritos que no pude esquivar. Luego, un golpe en la cabeza, unas figuras desnudas, borrosas, armadas. Por último, oscuridad. Abrí los ojos y recordé. Ahora me duele la cabeza y me siento mareado. Mis brazos y mis piernas están atados. Hace calor. Mi cuerpo está desnudo e inmerso en un caldo con muy buen aroma. Hay trozos de zanahoria flotando alrededor. Hay papas y otras raíces que no reconozco. Estoy por hervir vivo pero las sogas están flojas y sólo hay tres personas cuidando. Todavía me quedan fuerzas. Heroica fuerza.
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1 comentario:
Que se clave un cuchillo en la piel, como en el chiste, para que así no la puedan aprovechar para tambores o canoas.
Un saludo.
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