5/10 - Gravedad cero.
Por alguna de esas extrañezas inexplicables de la ciencia, el lunes cinco de octubre a eso de las nueve y media de la mañana, el interior de mi casa dejó de ser afectado por la gravedad terrestre. Me desperté flotando al lado de cuatro o cinco libros de mi biblioteca y al principio casi muero del susto porque no tardé en relacionar la situación con un fenómeno paranormal; pero luego comprendí que mi casa no estaba infestada de fantasmas sino que todo su interior se antojaba exento de ley de gravedad. En mi departamento todo volaba sin ningún tipo de control. Lo primero que hice fue impulsarme hasta el teléfono y llamar al trabajo para avisar de mi ausencia y aprovechar para disfrutar del acontecimiento al máximo. Flotar por mi casa en gravedad cero fue sin dudas la mejor experiencia de mi vida, el momento más largo de felicidad continua.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 Hacé tu comentario.:
Publicar un comentario en la entrada