15/10 - Nacimiento.
Isolina y Evaristo tenían su humilde casa en el campo, a unos cincuenta kilómetros del pueblo más cercano. Vivían de su pequeño ganado, de la huerta de Isolina y de las pieles de vizcacha que cazaba Evaristo y que todos los meses llevaba al pueblo para venderlas y comprar provisiones. Ya hacía dos años que la pareja estaba felizmente casada cuando decidieron tener un hijo y tres meses después de la decisión, a Isolina se le comenzó a notar la panza. Era un baroncito, según Evaristo. Una noche de tormenta llegó un ex convicto a la casa del matrimonio y después de robar sus pertenencias, asesinó a Isolina y a Evaristo con un tiro en la cabeza. Ocho meses después del asesinato, Isolina, en su condición de fantasma, daba a luz a un hermoso niñito de piel grisácea y transparente al cual bautizaron con el nombre del padre de Evaristo.
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1 comentario:
Qué macabro, Wálter.
Hace tiempo que no pasaba por aquí. Es un gusto hacerlo de nuevo.
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