12/10 - Náufrago.
Volaba hacia el continente Africano cuando explotó el motor derecho del avión. En el mar pude hacerme con una balsa inflable y junto a otras tres personas navegamos hacia donde se les antojó a las olas hasta llegar a una isla. Al pasar el tiempo mis tres acompañantes fueron cayendo uno a uno, víctimas de los maltratos de la naturaleza salvaje, y terminé quedando solo. En la isla tuve que aprender a hacer todas las tareas que había logrado esquivar estando felizmente casado en una sociedad civilizada. Aprendí a cazar, a cocinar mis presas, a amueblar mi cueva para que se vea más amena, a trepar palmeras, a hacer fuego, en resumen, aprendí a sobrevivir. Después de ser rescatado por un barco que pasaba a unos kilómetros de la isla, según me dijeron, puesto que yo no había logrado llevar la cuenta, habían pasado solo dos días desde el accidente.
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