21/10 - Todo lo que yo te diga.
[Mira las palabras fijamente. Concéntrate. Haz de cuenta que estás leyendo en una isla paradisíaca. El sonido de las olas golpeando sobre la playa y el viento te tranquilizan. Ves claramente cada una de las sí-la-bas. Puedes reconocer cada morfema. El movimiento de la hamaca paraguaya te relaja aún más. Sientes que te elevas sobre el aire, sientes el aire y puedes agarrarlo. Lo usas para mantenerte flotando. Continúas leyendo y te vuelves silencio. Ahora estás en mi poder. Cuando cierre el corchete, harás todo lo que yo te diga].
Desconviértete. Deja el televisor. Libérate. Ponte a leer. Piensa. Vuelve a pensar. Ten memoria. Ten temple. Camúflate. Ármate. Haz justicia. Señala a los culpables sin miedo. Asesina a los corruptos. Elimina la lacra. No te avergüences. Aprende, enseña, opina participa, e intenta hacer que todos participen. Cuando hayas terminado con lo que te he encomendado, ve a comprarme un helado.
Desconviértete. Deja el televisor. Libérate. Ponte a leer. Piensa. Vuelve a pensar. Ten memoria. Ten temple. Camúflate. Ármate. Haz justicia. Señala a los culpables sin miedo. Asesina a los corruptos. Elimina la lacra. No te avergüences. Aprende, enseña, opina participa, e intenta hacer que todos participen. Cuando hayas terminado con lo que te he encomendado, ve a comprarme un helado.
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3 comentarios:
El relato está bien, pero eres poco convincente como hipnotizador. Por cierto, ¿de qué quieres el helado?
Un saludo.
Yo estoy de acuerdo con Víctor. En la primera parte. Suena bien, pero el relato se queda en un intento, no trasciende como la mayoría de tus cuentos.
Bueno chicos, lo voy a retocar un poco porque me parece que la idea está buena.
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