10/10 - Objetos perdidos.

El Señor Gonzáles era el encargado del sector de objetos perdidos en un parque de diversiones. Gonzáles era feliz con su empleo porque todos los días les eran distintos, ya que decenas y docenas de objetos impensados llegaban a su poder todos los días. Dueño absoluto de su reino de cosas extraviadas, catalogaba los objetos y los apilaba en las estanterías. Algunos, los que después de un año nunca se habían reclamado, terminaban perteneciéndoles al Señor Gonzáles. En sus estanterías había de las cosas más simples como una colita de pelo, a las más extrañas, como una dentadura postiza. Pero un domingo a la tardecita llegó a su poder el objeto más extraño de todos: un corazón que seguramente algún despistado o despistada había dejado caer. Catalogó al órgano humano como a todos los objetos y lo archivó en la estantería. Después del año, el corazón pasó a ser suyo.

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