6/10 - Ojos desorbitados.

Se sacó el ojo derecho y lo miró con el izquierdo. Luego lo puso en su lugar. Después se sacó el ojo izquierdo y lo usó para mirar al derecho. Haciendo esos movimientos notó que al extraer un ojo de su posición habitual, no afectaba a su funcionamiento y podía seguir viendo perfectamente. Otra observación interesante fue que al sacar a un ojo de su órbita, el cerebro no procesaba la visión de sus dos miradas en conjunto, sino que las entendía y mostraba separadamente. Eran dos mitades independientes que sólo se acoplaban cuando volvía a colocar los ojos en su posición habitual. Fue una sensación un tanto extraña, muy distinta al espejo porque al correr el ojo de su órbita podía observarse a si mismo desde otra perspectiva sin necesidad de algo que reflejara su figura. Una habilidad un tanto extraña para nosotros, pero no para Pantrocio, el extraterrestre.

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