17/10 - Boca abierta.

Manuel suele perder sus palabras muy seguido. Se les caen por la calle, las presta y después no se acuerda a quién, se las olvida en algún café o simplemente desaparecen de su memoria. Otras palabras, las más salvajes, se le escapan saltando sobre el cerco de sus dientes y nunca más regresan. Pero ayer sucedió algo realmente trágico. Manuel salió con una mujer, cenaron, fueron al cine y por último, a tomar un café. La mujer se quedó a dormir en su casa y él durmió feliz, obviamente contento por el reciente logro. Lamentablemente, se ve que durmió con la boca abierta ya que mientras descansaba, la mujer metió la mano a mitad de la noche en su boca y le robó la palabra más preciada. Una palabra que había usado en contadas ocasiones por miedo a gastarla. La única palabra que cuidaba. La que nunca más pudo pronunciar.