13/10 - Mientras hacía dedo.
Estaba haciendo dedo para viajar a su pueblo cuando la vio por primera vez. Era increíblemente pequeña y su tamaño no superaba al de una Vaquita de San Antoño. La vio tan diminuta que apenas alcanzó a distinguir que se trataba de una mujer con vestido negro a lunares. Le pareció de lo más extraño ver a una persona tan inhumanamente chiquita. Tan extraño que en un principio, hasta tuvo miedo de acercarse. En un momento se agachó a atarse los cordones y alcanzó a divisar que la mujer con vestido a lunares le levantaba la mano amablemente, como llamándolo. Qué criatura más extraña la microscópica mujer a lunares, pensaba él, pero igualmente respondió y decidió acercarse. Caminó algo así como 2 kilómetros y al final del recorrido, estando a unos 100 metros de distancia, pudo darse cuenta que el tamaño de la mujer era el de una mujer normal.
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1 comentario:
Y es que las apariencias engañan...
Un saludo indio
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