22/11 - Se pelean de chicos.
Fiel al famoso dicho que asegura que quienes “pelean de chicos, se casan de grandes”, Pedro no hacía más que pelear con las niñas. Cualquier persona del sexo opuesto era atacada verbal o físicamente por el niño. Al principio parecía una confusión de chicos, pero a medida que fue pasando el tiempo, Pedro seguía empecinado con su cometido y no sólo continuaba agrediendo y pegándole a las mujeres, sino que los ataques se volvían cada vez más y más agresivos. La furia, o será mejor decir la pasión desenfrenada del niño, no tenía límites. Su última víctima, antes de ser encerrado en un psiquiátrico, fue una niña que cayó sangrando al suelo luego de recibir un cuchillazo en la garganta que Pedro le había incrustado en su afán de poseerla en el futuro. “A esa la voy a tener cuando me muera”, pensó Pedro mientras era arrastrado por los enfermeros.
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