9/11 - Perdón.

El simple hecho de que pidas perdón no es un acto que lo amerite. Te pensás que al pedirme perdón ya te merecés las disculpas. Hipócrita. Te enseñaron a pensar que la palabra perdón está cargada de un poder mágico que soluciona problemas. Me venís a pedir perdón, pensás que eso es un acto de nobleza y por ello mismo pensás merecerlo. Todos creen estar perdonados sólo por el hecho de tener la buena intención de pedirlo. Creen que merecen el perdón sólo porque profieren la palabra. Creen que con el simple hecho de terminar de expresar el término, todo es olvidado. El perdón es algo que no te merecés. Y no puedo perdonar porque ya es una tontería el acto de pedir perdón. Por qué creés que esa palabra va a tapar las cosas que hiciste. El perdón es solución de muchos, pero el perdonar no es lo mío.

2 comentarios:

Víctor dijo...

Está bien esta disertación sobre el perdón. Una cosa es pedirlo y otra que lo acepten. Bien pensado, Walter. Ah, una cosa: vaya pena que reciba todos los textos de golpe, y no uno a uno, como debería ser. Se me acumula el trabajo.

Un saludo.

Esteban Dublín dijo...

Pues en todo caso, perdón, querido Walter, perdón porque este me parece flojo ya que no es, o por lo menos, no parece un cuento, sino una anécdota.