23/02 - Al grano.

Su idea era expresar de entrada lo que quería decir. Cuesta contar las cosas de frente porque muchas veces sabemos la reacción que puede tener la otra persona. Y muchas otras veces no es sabiduría, es más bien un presentimiento. Ella sabía que se le iba a complicar, pero decidió no tenerle miedo a la charla. Si uno piensa de tal forma y sabe que la otra persona a la que queremos decirle algo importante, piensa totalmente distinto, no es excusa para detenerse. Así se armó de huevos para encarar la situación y paralelamente preparó el ambiente ideal para contar su gran iniciativa. Cuando su reciente esposo llegó a la casa, lamentablemente no se lo notaba con ánimos de mucha charla, pero eso no la frenó. Estaban los dos sentados en la mesa y fueron dos las frases que se escucharon al unísono. “Quiero un hijo”, y “Quiero un hijo”.

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