27/02 - Recolector de favores.
Al fin y al cabo, Felipe no se merecía todo el aprecio que le tenía. Hace 3 años que trabajo con él y me parecía haberlo conocido lo bastante bien como para llevarme esta sorpresa. Cada vez que necesitaba algo, el loco nunca tenía ni medio problema en ayudarme. Todo lo contrario, se desvivía por arrimarle el hombro a la gente. Incluso llegaba a molestar con su insistencia en brindar un servicio al módico costo de nada, ad honorem. Si después de la ayuda recibida alguien intentaba retribuirlo de alguna forma, con una recompensa económica o con una simple cerveza, era para quilombo. Felipe fue por la vida colaborando con todos, auxiliando a cualquiera y por cualquier detalle. Hoy Felipe llegó al laburo y repartió un sobre a cada uno de sus amigos. Cuando abrí el mío me caí de culo al ver la cantidad de favores que le debía.
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