10/02 - José, José, José.

Cuando me paraba delante del espejo y repetía “José” tres veces, aparecía José. El tipo era re macanudo, me ayudaba a limpiar la casa, a hacer la cama, a destapar la cañería, a cambiar el cuerito de la canilla y a muchas cosas más. Como detalle adicional (al pedo se suele decir) siempre usaba la misma ropa, y era tan insistente en esa obsesión que hasta llegué a pensar que todo su ropero tenía la misma prenda repetida varias veces. La penúltima vez que dije “José, José, José”, fue para que me ayudara a pintar la casa antes de mudarme. La última vez que repetí [José (al cubo)], fue para que me ayude a mudarme. Yo no sé si fue de mala leche o qué, pero el forro de José me rompió el espejo. Compré otro, pero con el que tengo ahora José no me da ni tronco de bola.

2 comentarios:

Ulises Core dijo...

Obvio que si lo veo a José no te lo devuelvo ni loco.. En casa tengo que pintar y el único que viene cuando lo llamo con enfermisa puntualidad es Cachito, mi perro, pero solo por interes, para que lo saque a pasear... Una abrazo grande

Anónimo dijo...

Probá con "Pe-pe, Pe-pe, Pe-pe" que si no viene al menos parecés contento.