19/02 - Cinco días de ausencia.

La casa de Agustín estaba totalmente despelotada, pero es como él suele decir: “El orden de las cosas, está dictado por el marco que las contiene”. Así se desparramaba por todo el living la madre del desorden, que se mostraba ordenado en perfecta armonía según el marco global del hogar. Agustín me había llamado desesperado. Hacía ya cinco días que no sabía nada de su novia, y de nada servía llamarla al celular porque se lo había olvidado en la mesita de luz de mi amigo. El pobre pibe estaba tan nervioso y preocupado que lo mandé a dormir. Mientras él descansaba me puse a ordenar un poco su descuidada casa. Ahí fue cuando encontré a Cristina. La pobre estaba aplastada por una montaña de cajas de pizza que se habían derrumbado sobre ella. Había sobrevivido comiendo el queso pegado en las cajas y bebiendo el culito de las gaseosas.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

¿¿Estamos hablando de un amigo en común??
¡¡Éste Agustín!! ¡¡Otra vez le pasó lo mismo!! ¡¡No aprende más!!

Walter Giulietti dijo...

Jajaja! Si esta anécdota tiene algo de cierto, es pura casualidad.

Anónimo dijo...

¡Yo a ese lo conozco!