17/03 - El primer niño Neandertal.
Desde bebé se notó que los ojos de Germán eran muchos más grandes de lo normal. La boca era ancha con labios grandes y carnosos. Su gran nariz estaba aplastada a la cara como la de un boxeador y los pómulos parecían querer escaparse del rostro. Su cuerpo se volvió adulto con varios años de anticipación. No había llegado a la adolescencia cuando empezaron a brotarle pelos en el pecho, las piernas y los brazos. Su altura superaba ampliamente a los chicos de su edad y para los quince años había adquirido una fuerza superior a la de cualquier adulto. De piel curtida, torso erguido pero algo encorvado para caminar, bruto en sus movimientos y notoriamente inútil para el aprendizaje, más que un ser humano del 2009 se parecía a un neandertal. Él fue el primer caso y muchos más le siguieron. Germán simplemente marcó el principio de la involución.
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