24/03 - Mal de ojo.

Gerardo se levantaba temprano todas las mañanas desde hacía ocho años, tiempo que había invertido para llegar al puesto más alto de la empresa. Un día Gerardo empezó a sentirse desganado hasta caer en cama, lugar donde pasó largos meses hasta recuperarse. El problema fue que durante ocho años se había mirado al espejo sin tener una cinta roja como precaución. Producto de la pecaminosa envidia o de la admiración extrema, que salvando distancias son lo mismo, resulta el mal de ojos. Quien genera este “embrujo” puede hacerlo voluntaria o involuntariamente pero de todas formas la víctima es afectada en la mayoría de los casos, al ser mirada fijamente. El afectado comienza a sentir cansancio, adormecimiento y luego termina enfermándose gravemente. Para otorgarles el último detalle enciclopédico que nos ayudará a entender a Gerardo, bastará con decir que la mirada que causa el mal de ojos puede ser incluso simbólica.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Tendrá que ver con los lunares rojos?

Walter Giulietti dijo...

Hola Gri.
Me parece que no. Los lunares rojos son inofensivos comparados con el mal de ojos. Ahora bien, estoy en duda si podrían ayudar o no a combatir la envidia tal si fueran una cintita roja. :D