19/03 - Nos bañamos a la mañana.
Nos sentamos en la cama haciendo una fuerza sobrehumana y abrimos la persiana con los ojos entreabiertos para que la cruda claridad de un cielo sin nubes no nos pegue tan duro. Es en ese preciso instante, en esos primeros treinta y pico minutos promedio del principio del día cuando hacemos las cosas con la mayor de las desganas. Los pasos que nos llevan hasta el baño son cortos y lentos y en ese trayecto los pensamientos nos invaden con ideas subversivas que nos invitan a llamar al trabajo para comunicar una grave enfermedad que nos impide actuar una tos convincente, un pariente muerto, un ataque de mutantes o simplemente, una renuncia. Superamos la tentadora propuesta de nuestra limitada imaginación y nos entregamos esposados al sistema. Nos bañamos y nos vamos al trabajo. Por suerte nunca sabemos para qué nos bañamos a la mañana, de lo contrario nada tendría sentido.
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2 comentarios:
lamento informarte que yo sí sé porque me baño a la mañana, y que es sólo para padecer los insufribles quehaceres matutinos un poco mas despierto, de lo contrario dios sabe que castásrofe me depara el destino...jajaja
Jajaja! Es un buen punto Hernán.
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