30/03 - Crisantemo, el zombi triste.
Aquella tranquila noche Crisantemo despertó de su confortable sueño eterno. Su cuerpo cobró vida de repente y al darse cuenta que estaba en el ataúd, lanzó varios golpes de furia que quebraron la podrida madera y un inhumano ataque de nervios le dio energía extra para seguir excavando en busca de su libertad. Minutos después, una de sus manos resurgía de la tierra tal flor de primavera. Crisantemo se paró sobre su lecho de muerte y miró la lápida. Gritó tratando de soltar en algunos segundos todo lo que se había callado en sus años de muerte y luego el silencio volvió a reinar en el cementerio, la luz de la luna lo regaba todo con su claridad y mostraba la vergüenza de un cuerpo desnudo y mutilado por los gusanos. Ninguna horda de zombis se vio levantar de sus tumbas. Ahí estaba Crisantemo, tan solo como en su muerte.
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