20/03 - La firma del Diego.
Desde que cambió una supuesta remera firmada por el Diego a un grupo de extranjeros a cambio de un par de dólares americanos y sin saber hablar en inglés, nos dimos cuenta que David era un estafador en potencia. Por suerte nuestro amigo tenía códigos a respetar y uno de esos códigos era no meterse con su grupo de amigos, grupo que incluía al Chalo, a Martín y a mí. Pasamos toda nuestra vida juntos, jardín, primaria y secundaria hasta que llegó el momento de separarnos y durante todo ese tiempo vimos cómo nuestro amigo se fue perfeccionando en el meticuloso arte del engaño. Cuando llegó la hora de elegir nuestro futuro, el Chalo se decidió a la contabilidad, Martín a seguir los pasos del padre en su sodería y yo a la música. David se decidió por la abogacía. Ahí nos dimos cuenta que David no se conformaba con falsificar firmas.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario