27/06 - Extremismos.

Las cosas, para que salgan bien, hay que hacerlas uno mismo. Esa es una enseñanza de vida que tengo y que comparto. Por ejemplo, cuando mandaba a mis secuaces a matar a mis enemigos, todos volvían vencidos, si volvían. Cientos de veces mis súbditos me han fallado, y cientos de veces pude hacer lo que ellos no lograron. Pero hay un fin para todo, y mi buena racha murió el día en que mi estúpido esclavo no pudo traerme un vaso de agua con tres hielos como yo lo había solicitado. Al ver el error en una tarea tan simple, decidí hacer lo de siempre, matar a quien me había fallado y tomar cartas en el asunto. Fui a la cocina, cargué dos hielos en el vaso y volví a la pieza. Esa fue la primera vez que me equivoqué y al igual que mi esclavo, merezco el mismo castigo.

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