4/06 - ¿Son o se hacen?

Soy conciente de lo sublime que es poder criticar y quejarse con altura, pero hay un límite donde el enojo nos supera. Algo que por lo que pude ver no pasa con Saramago en su Cuaderno, pero sí le sucede a los simples mortales. Me gustaría no tener que decir nada malo sobre la gente que dirige nuestro país, me gustaría no tener que subir el tono y por el momento hay una sociedad entera que se está controlando de hacerlo. En la Argentina, en estos últimos años, se han tomado decisiones que, lamentablemente, mataron mis esperanzas de ser, o volver a ser, un país con un futuro prometedor de bienestar social y económico. Sin duda alguna el último gobierno metió la pata en el barro y la hundió hasta el fondo, creo yo que por simple orgullo ya que el modo de actuar fue completamente ilógico. No hay excusas ideológicas ni políticas que puedan disculpar el desastre que causaron. Es por eso que hace rato tengo una duda que a mi mal entender, podría entrar en el plano filosófico. ¿Los políticos “están convencidos” de que las malas decisiones que toman son buenas, o realmente son unos "hijos de puta"?


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Epílogo:
Me permití en esta ocasión superar las 150 palabras, pero para no defraudarme por completo lo pude redondear en 200.

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