3/06 - Los besos van y vienen.

Ya era bastante tarde cuando Miriam salió de su casa para ir a estudiar al departamento de su amiga. A tres cuadras de su casa empezó a sentir que una persona le seguía los pasos y entró a apurar el tranco. Paró la oreja para estar atenta y aferró fuertemente el bolso con la mano con intenciones de revolearlo a la cara del posible adversario en caso de ser necesario, pero de poco sirvió esa fantasía de valentía. A la cuadra siguiente, aprovechando que la calle había quedado completamente desolada, sucedió lo que estaba cantado. El que era sospechoso una cuadra atrás, pasó a ser el ladrón y tras una corrida un tanto disimulada, se le puso adelante a Miriam y le apuntó con una rosa a la cabeza. –Dame todos los besos que tengas- Le dijo nervioso, mirando para todos lados. A Miriam no le quedó otra que obedecer.

1 comentario:

Gri dijo...

Fahhh... que lindo.