19/08 - Predicciones.

Anákido estaba predestinado a ser el hombre que iba a destruir el mundo mientras que Estívedo estaba predestinado a salvarlo. Así indicaban las sagradas y paradójicas escrituras que ya habían cumplido con una serie de predicciones que no daban lugar a errores ni a malas interpretaciones. Los antagónicos hermanos habían nacido en el mar egeo en medio de una tormenta. Uno era blanco como la leche y otro negro como el carbón. Al llegar a Grecia fueron separados. El blanco, Anákido, fue adoptado por un sangriento Rey del cual heredó su colosal poder. El negro, Estívedo, se liberó de su esclavitud al convertirse en adulto y armó su titánico ejército de esclavos libres. Todo fue sucediendo como predijeron las escrituras a las cuales solo les faltó anunciar una victoria pírrica de uno de los ejércitos. El autor de las escrituras, más que falta de creatividad, tuvo piedad por el mundo.

1 comentario:

Esteban Dublín dijo...

Maravilloso. Me encantan, además, los nombres.