22/08 - Caperucita y el lobo.
El lobo entró a la casa de la anciana y aunque ésta intentó defenderse, no pudo contra lo inevitable. Tras una ruidosa persecución alrededor de la habitación, la mujer terminó por debilitarse y los filosos colmillos del salvaje animal hambriento aprovecharon para clavarse en el arrugado cuello. Cesaron los gritos que poco antes habían reinado en el bosque. Desesperado y famélico, el lobo fue arrancando los pedazos de carne más prometedores de la anciana hasta casi saciar su apetito que renació con más fuerza al ver entrar a la niña de vestido rojo a la habitación. Caperucita quedó inmóvil al ver a su abuela despedazada y rodeada por un inmenso charco de sangre. La bestia aprovechó a su joven presa y se alimentó durante todo el día hasta que un cazador lo persiguió y le dio caza. Cuando abrieron el lobo al medio solo encontraron pedazos de cuerpos sin digerir.
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2 comentarios:
Y colorin colorado...
Jajaja! Es verdad, ese debería de haber sido el final del cuento.
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