15/08 - La familia Taciturno.
Triste era la familia Taciturno. Siempre callada y melancólica, con sus caras alargadas y las trompas tocando el piso, arrastrándose en la pena y barriendo la mugre. Angustiados se iban a dormir y angustiados se despertaban. A medida que pasaban los días, los Taciturno eran cada vez más y más tristes. Vivían alejados de la aldea, pero los llantos desconsolados sobrepasaban las barreras de los árboles del bosque, amargando y asustando a sus alejados vecinos. Vivían entristecidos. Desconsolados ordeñaban a sus vacas. Abatidos por la melancolía iban hacia el bosque a buscar madera y regresaban sollozantes de desesperanza. Los Taciturnos no conocían la sonrisa y lo más cercano a una, eran las muecas retorcidas que les producía el dolor de las lluvias de lágrimas. La pena insoportable los agotaba hasta los huesos. Pero la familia Taciturno, a diferencia de las otras familias, había aprendido a ser feliz con su tristeza.
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