26/08 - El paraíso.
El robot de hojalata abrió los ojos y se dio cuenta de que estaba en el paraíso. ¿Cómo podía ser posible, siendo él un robot, que le permitieran entrar a un lugar donde el derecho de admisión se cumple a rajatabla? Si bien no había tenido oportunidad de equivocarse nunca, tampoco cumplía con el requisito más obvio para merecer el famoso edén, que es el de ser un humano. La pregunta le dio vueltas por el chip durante un largo tiempo hasta que dejó de preocuparse por la falta de respuesta y decidió disfrutar de su situación privilegiada. Ahí estaba, un robot, deleitándose con los placeres y promesas que les habían sido prometidos a los humanos. Mientras descansaba a la sombra de un árbol se le acercó una mujer completamente desnuda y le preguntó qué hacía un robot de hojalata en el medio del paraíso. -Estoy evolucionando- contestó el robot.
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