25/08 - Al grano y sin vueltas.
Como todos ustedes saben -dijo el disertante- a mí me gusta decir las cosas sin vueltas. Eso de andar esquivando el tema principal para no llegar a nada y perder el tiempo decorando, es de mediocres. Hay que decir las cosas que se tienen que decir y no andar adjetivando las cuestiones como si se tuviera miedo de encararlas. Yo voy siempre al grano y no pierdo tiempo en tonterías. Me gusta decir las cosas de frente y sin vueltas. Acepto una introducción, pero eso no significa que nos tengamos que ir por las ramas antes de llegar a lo que nos interesa. Las cosas hay que hacerlas breves y concisas; después, si vale la pena, todo se tomará con más profundidad y se responderán las dudas. Porque si balbuceamos todo el tiempo y nunca llegamos a decir nada concreto y coherente, es obvio que no tenemos nada para decir.
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