30/08 - El ángel sin alas.
Existió, cuando existía un dios, un ángel que tenía unas hermosas y amplias alas blancas y relucientes a las cuales podría seguir agregándoles adjetivos durante un largo rato. El ángel estaba orgulloso de las plumas de sus bellas alas y pasaba gran parte del día admirándolas en detalle. Lamentablemente, el dios que nunca castigaba notó una extrema vanidad en el ángel y decidió hacer una excepción. Como escarmiento lo condenó a una indefinida eternidad sin alas. El ángel, despojado de sus más preciados tesoros, fue invadido por la furia y ante la imposibilidad de recuperar sus preciadas alas se vio en la obligación de tomar venganza. Bajó a la tierra y armado con una convicción irrefutable en sus palabras, se convirtió en el primer ateo que existió en el mundo. Cuando dios fue advertido, el ángel ya había convencido a todos de la inexistencia del dios en que todos creían.
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6 comentarios:
El cuento vale la pena por esta frase:
...un ángel que tenía unas hermosas y amplias alas blancas y relucientes a las cuales podría seguir agregándoles adjetivos durante un rato largo.
El resto no importa. Esto es bellísimo.
Tenés razón Esteban, es una muy linda oración.
Yo tengo una crítica a su bella oración. No sé bien por qué, pero yo hubiera anteponido el adjetivo al sustantivo. Para mí, "un largo rato" suena más largo que "un rato largo". Es más, cuando lo leo, no sólo leo primero el adjetivo sino que encima, cuando lo leo de esta otra manera, es como si en mi cabeza se me estirara la palabra, sonando así "laaaaaargo rato".
Jaja! Puede ser también porque "rato largo" es más de frase hablada y "largo rato" tira más a frase literaria.
Sí, es verdad:
...alas blancas y relucientes a las cuales podría seguir agregándoles adjetivos durante un largo rato.
Es un detalle mínimo y hace la frase más bella aún.
Creo que debes seguir la sugerencia de Nikko.
Listo!
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