27/12 - Merecer.

Existió una sociedad regida por el merecer. Cada acto de una persona era analizado en grados de bondad y maldad. De acuerdo al acto, se entregaba un castigo o un deseo. Si la persona hacía el bien, ayudarle a cruzar la calle a un ciego, por ejemplo, se ganaba un “Deseo de Clase A” que no era gran cosa. Le seguían los “Deseos de Clase B”, “C” y así sucesivamente hasta los de “Clase Z” que se lo ganaba quien hacía un acto de inmensa bondad. En este último caso, el premio concedía cualquier tipo de deseo. Lo mismo sucedía con los actos de maldad, los cuales merecían castigos que iban de la “Clase A” a la “Z”. Un día, un buen hombre descubrió el error del sistema. Se las arregló para hacer un acto de inmensa bondad, ganarse el cumplimiento de cualquier deseo, y utilizarlo para desear el mal.

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