30/06 - El último deseo.
No escribo por perdones. Simplemente me gustaría que las siguientes líneas, parte de un triste intento de lo que quiere ser una carta, fueran guardadas en el cajón de tu mesa de luz, ocultas en la oscuridad de las noches eternas y apartadas de los ojos ajenos, los cuales me verían como un tonto enamorado sin esperanzas de ser nuevamente correspondido. Te pido también, sabiendo que no estoy en condiciones de hacerlo, que no dirijas tu venganza hacia nuestros recuerdos, que conserves las fotos alejadas del fuego, que todo lo borra, y que evites la tentación de las tijeras, esas que parten al medio los buenos momentos. Esos son mis últimos deseos, ya que a juzgar por tus palabras, no voy a tener el placer de ser archivado en tu memoria. Por favor, te pido que guardes este papel manchado de letras como una demostración de piedad a este arrepentido.
29/06 - La colección de Jorge.
Siempre fue adicto a la lectura y todas las semanas leía pilas de libros que su madre le regalaba con gran entusiasmo, contenta de haber incentivado el hábito que según ella, convertiría a su hijo en un reconocido escritor. Eso fue lo que sucedió, pero Jorge, paralelamente, también fue desarrollando un fanatismo bastante particular con las palabras. De grande se lo empezó a conocer como Jorge Diccionario Cruz, un maniático compulsivo que tenía la extraña obsesión de coleccionar palabras. Formada por palabras en desuso, palabras inéditas y palabras que hacían a su historia de vida, su orgullosa manía se exhibía en las repisas y vitrinas del sótano, lugar donde resaltaba enmarcado el más preciado de sus tesoros. Era un adjetivo calificativo que formaba parte de una carta, la cual había recibido en su juventud. Un calificativo que hacía referencia a su persona y que lo describía a la perfección: Brillante.
28/06 - Un píxel no hace sombra.
1024 pixels de ancho junto a 768 de alto pueden juntarse e imitar un hermoso paisaje primaveral, pueden acoplarse para formar la cara de un amigo, incluso hasta son capaces de copiar a la perfección un cuadro de Kandinsky. Pero un píxel solo, sin nadie con quien juntarse, no es nada. Un píxel solitario es cuadrado muerto, lo más diminuto de un todo, la menor unidad de medida en la que se puede desglosar una idea. Un píxel sin compañía es la personificación de la nada misma, la forma física del silencio, carente de significado. Por eso recomiendo que los unan, así sea para formar una letra porque junto a otras letras, se arman oraciones. Por eso recomiendo que los unan, así sea para formar una línea, porque junto a otras líneas se pueden formar obras de arte. Pero recordemos siempre que un píxel no hace sombra, simplemente la imita.
27/06 - Extremismos.
Las cosas, para que salgan bien, hay que hacerlas uno mismo. Esa es una enseñanza de vida que tengo y que comparto. Por ejemplo, cuando mandaba a mis secuaces a matar a mis enemigos, todos volvían vencidos, si volvían. Cientos de veces mis súbditos me han fallado, y cientos de veces pude hacer lo que ellos no lograron. Pero hay un fin para todo, y mi buena racha murió el día en que mi estúpido esclavo no pudo traerme un vaso de agua con tres hielos como yo lo había solicitado. Al ver el error en una tarea tan simple, decidí hacer lo de siempre, matar a quien me había fallado y tomar cartas en el asunto. Fui a la cocina, cargué dos hielos en el vaso y volví a la pieza. Esa fue la primera vez que me equivoqué y al igual que mi esclavo, merezco el mismo castigo.
26/06 - El calzoncillo mágico.
La literatura mundial le brinda muchísimo espacio a una infinidad de historias y objetos mágicos y fantásticos, por eso estoy seguro que hay lugar para uno más. Lo que intento decir es que si existe la capa que te hace invisible, el dragón que tira fuego por la boca, el hombre que manipula metales con la mente, la biblia, el príncipe convertido en sapo, y los anillos mágicos, por qué no voy a poder escribir sobre el calzoncillo mágico.
Así que casi sin pedir permiso y como están viendo, sin sentir vergüenza alguna, me animo a sumar al “calzoncillo mágico” a esta larga lista creada por una incontable cantidad de autores altamente creativos y profesionales. El calzoncillo mágico, sin dar más vueltas, es un calzoncillo rojo con lunares blancos y tiene el increíble poder de limpiarse solo cuando su dueño no llega a ir al baño. Para que aprendas, Tolkien.
Así que casi sin pedir permiso y como están viendo, sin sentir vergüenza alguna, me animo a sumar al “calzoncillo mágico” a esta larga lista creada por una incontable cantidad de autores altamente creativos y profesionales. El calzoncillo mágico, sin dar más vueltas, es un calzoncillo rojo con lunares blancos y tiene el increíble poder de limpiarse solo cuando su dueño no llega a ir al baño. Para que aprendas, Tolkien.
25/06 - El hombre sin horas y el hombre sin gustos.
Conozco a un hombre que no tiene horarios. No es que tiene mucho tiempo libre, sino que no tiene horas. Para él no existen las horas y siempre es el mismo horario. Al principio se complica entenderlo, pero una vez que se reflexiona con ejemplos resulta más simple: el hombre que no tiene horas nunca sabe cuándo tiene que dormir, y se da cuenta que tiene que dormir solamente cuando la gente lo hace. También conozco a este otro hombre que no sabe lo que le gusta y se da cuenta de lo que le gusta, sólo cuando prueba los gustos de otros. Pero estos hombres no tienen ningún tipo de problemas. Puedo nombrar a muchas personas a las que les pasa lo mismo. No me refiero a personas que no tiene noción de la hora o de sus gustos, sino al problema de hacer lo mismo que hacen todos.
24/06 - El día que la tierra giró dos veces.
Eran las doce del mediodía cuando todos sintieron un ligero empujón, algunos lo sintieron como el de un auto que arranca con cierto impulso al ponerse el semáforo en verde, otros lo vivieron como un pequeño golpe de alguien que intenta buscar su lugar en un colectivo lleno de gente. El movimiento no fue gran cosa, pero eso no quita que algunos objetos se cayeran. Algunas mujeres que justo se estaban pintando los labios tuvieron que rehacer el trabajo y los hombres que estaban a punto de patear una pelota, perdieron el equilibro y compraron terreno. Así se desencadenó una serie de eventos sin grandes consecuencias para lamentar. La gente cenó sin tener hambre, se acostó a dormir sin tener ganas, se despertó cuando empezaba a tener sueño y trabajó y estudió semidormida, durante dos cortos días, o durante un día de dos días, como se dijo en las noticias.
23/06 - Lago de goma.
No se notaba nuestra prisa. Los remos se enterraban suavemente en el agua que extrañamente se sentía mucho más espesa de lo habitual, al punto de obligarme a describirla como una masa gomosa. Los, improvisados palos, productos de una huida, no planeada, se sepultaban, delante de nuestros ojos, y emergían, desde el otro extremo del bote, con gran dificultad, en un ciclo, pesado, agotador, destructivo. Así avanzábamos hacia nuestro lamentable destino. Así avanzábamos, apurados y lentos, alterados y sin prisa, hacia nuestro futuro fallido. La noche estaba en silencio y se escuchaban los animales que no se rendían ante el sueño, producto secundario de la oscuridad, dejando al miedo en el primer puesto. El miedo, lo único que nos mantenía despiertos tanto a mí como a Uma, mi hermana menor. Intentábamos escapar aquella noche, pero ellos navegaban sobre un agua con consistencia real de agua, y fueron mucho más rápidos.
22/06 - Tesoro indio.
Se cuenta que un indio quería esconder un misterioso tesoro. Esconderlo para que nadie fuera capaz de descubrirlo. Esconderlo para que ni siquiera él mismo pudiera volver a verlo en su eterna y larga vida. Pensó durante siglos enteros una forma de lograr su cometido hasta que dio con la indicada. Creó una caja fuerte donde guardó el tesoro y la enterró en una isla virgen desconocida por la humanidad. Pero el secreto no estaba en el pozo, que tranquilamente podía ser cavado por error, ni en la isla, que tarde o temprano iba a ser descubierta. El secreto estaba en el código de la caja fuerte. El indio eterno escribió el código bajo el efecto de una extraña droga, sabiendo que el único que podía llegar a descifrarlo, sería quien estuviera bajo los efectos de la misma. Efectos tan mortales que matarían a cualquier persona, incluso a un inmortal.
21/06 - Doble estafa.
Usted me ha estafado y no puedo probarlo ante la justicia. Es por eso que invoco a su dios, su señor, en el que yo no creo pero ustedes sí, y le voy a pedir encarecidamente que haga justicia, que le prohíba el cielo y lo castigue con el fuego del infierno. Y si se cumple mi pedido, su dios será también el mío. Ese será mi trato, sin contrato porque he escuchado que tanto su dios como yo, somos de palabra. En caso de que exista, cumplirá con mi pedido y yo responderé con mi promesa de creer en él.
Así pensé y así actué. Maté al estafador para mandarlo al infiero, como dios me lo había prometido. Luego me convertí en su fiel seguidor, entré en el estricto régimen de sus mandamientos y no tardó en mandarme al infierno por haber cometido un asesinato. Fui estafado, dos veces.
Así pensé y así actué. Maté al estafador para mandarlo al infiero, como dios me lo había prometido. Luego me convertí en su fiel seguidor, entré en el estricto régimen de sus mandamientos y no tardó en mandarme al infierno por haber cometido un asesinato. Fui estafado, dos veces.
20/06 - Complejo de funcionalidad.
La culpa es de mi madre y su estúpida insistencia que afectó por completo toda mi vida. Ella, ajena a los conocimientos informáticos y tecnológicos, me hacía apagar la computadora después de haber estado mucho tiempo encendida. Pensaba que el constante uso de la máquina podía llegar a desgastarla significativamente y terminar con su vida útil. Tal es así que después de dos o tres horas de uso constante, me obligaba con amenazas de penitencias a apagar la computadora. Hoy día puedo analizar más claramente su lógica: algo que se usa, se gasta. Fue así como empecé con este complejo de funcionalidad de los objetos que me obliga, por ejemplo, a no querer hablar mucho por teléfono por miedo a que el aparato puede romperse. Y esa idea mal concebida, la aplico a cualquier plano de mi vida. Por eso tengo poco sexo, porque no quiero que se me gaste.
19/06 - Mercadito de momentos.
Fui al mercadito de momentos con intenciones de comprar uno. Estaba todo mucho más caro si comparamos la situación actual del país con la de hace un par de años atrás. No crean que me sorprendió, sabía que me iba a encontrar con esos precios pero nunca pensé que mi momento favorito iba a aumentar tanto. Después dije -claro- pasó con el tomate, por qué no va iba pasar lo mismo con mi momento favorito. Noté que ahora los momentos son casi imposibles de comprar para un tipo como yo, y no me quedó otra que privarme de eso que tanto me gustaba. De repente y casi por sorpresa, me encontré con una idea oscura el cabeza: podía robar el momento cuando el vendedor mire para otro lado y así lo hice. Es muy injusto que por un momento tan simple y chiquito, me hayan dado tantos años de condena.
18/06 - Campeonato del parpadeo.
El campeonato empezó casi por coincidencia a realizarse todos los años. Y lo que en un principio fue una apuesta entre amigos, terminó por ser observado, festejado y sufrido por un país entero. Dos personas se batieron a duelo para disputarse el goce de la última galletita del paquete y, como un “piedra, papel y tijera” les parecía muy azaroso, y un combate a muerte les resultaba demasiado excesivo, decidieron competir midiendo la cantidad de tiempo que podían aguantar sin parpadear. Una cosa llevó a la otra y hoy hay equipos de 15 personas pertenecientes a un mismo club, entrenando diariamente para superarse. Hay entre tres y cuatro clubes por provincia y cada uno de ellos con su propia barra brava. Hay ídolos del parpadeo, hay doping, hay dinero, hay mafia y hay muertos. Quién hubiera pensado que un simple parpadeo podría generar tanta pasión, tanta alegría, y tanto sufrimiento.
17/06 - Una historia como la de todos.
Una historia, ni simpática ni triste, es la de Juan Antonio. Simplemente una historia. Juan Antonio vivió toda su vida tratando de encontrar algo que lo hiciera feliz (incluso pensó que podía ser feliz haciendo eso, buscando, pero se equivocó) y cada cosa que probaba era una más que se sumaba a la larga e interminable lista de cosas que, obviamente, no lo convertían en un hombre feliz. Algunas cosas lo animaban un poco, incluso algunas lo hacían feliz por algunos segundos, pero al final todo terminaba sintiendo igual. Así vivió, cumpliendo años y pidiendo deseos a las tortas como cualquier tipo normal, aunque bastante más desconforme con la vida. Aún así, no se le puede negar que fue insistente y buscó la felicidad hasta que encontró la muerte. La dulce muerte, la primera cosa que hizo feliz a Juan Antonio, después de las miles y miles que había probado.
16/06 - Sensación de chocolate.
Cayó sobre mi lengua como un montón de magia. Lo sentí caer de a montones, brusco, pesado, viscoso y definido. La sensación viajó tan rápido como la velocidad de la luz hacia mi cerebro y terminó por hipnotizarme. Me cargó de sabor. Algo que nunca había sentido. La recuerdo dulce, muy dulce, y sigue siendo dulce. Un dulce tan verdadero que sonrío cada vez que lo recuerdo. Tan perfecto que temo que haya sido un sueño. Fue una milésima de segundo de chocolate que duró unos cuantos minutos. Apareció con fuerza, se mantuvo vivo por muy poco tiempo y luego se fue debilitando de a poco, apagándose, muriéndose en el paladar, y enterrándose en mi recuerdo. Un recuerdo que abro de vez en cuando, siempre intentando revivirlo y conciente de no poder hacerlo. Me gustaría volver a sentirlo, bien chocolate, aunque sea un poco. Una milésima de milésima me sobraría.
15/06 - El hombre que me vendió una conciencia tranquila.
Hay un hombre que vende conciencias tranquilas, de otra forma, cómo se explica que no me sienta culpable por asesinar a mi mascota con un palo de amasar. Venía un hombre por la vereda y se paró a mi lado, yo justo había terminado de amasarle el cráneo a mi perro. Mi acto se justifica, ya que lo había hecho para que dejara de sufrir. Minutos atrás le había reventado el estómago con la rueda del auto y el pobre, al tener la panza abierta al medio no podía respirar bien, así que tuve que matarlo definitivamente antes de que siga sufriendo. Mis lágrimas estaban todavía húmedas cuando el misterioso señor que se me había acercado me dijo si quería comprarle una conciencia tranquila. Me la dejó a un buen precio. La pagué en efectivo, la desenvolví y me la tomé. Cinco minutos después se me había pasado la culpa.
14/06 - Ingenuos.
La cara de los seres humanos tiene ciertas marcas identificables por los mismos seres humanos a un nivel inconsciente e involuntario. Detrás de los rasgos y de las facciones, hay un sin fin de símbolos que todos analizamos sin siquiera darnos cuenta. Hay quienes pueden hacer una muy buena interpretación de las “marcas de personalidad”, lo que les ayuda a conocer mejor a las personas. Eso se llama intuición. Quienes tienen el don de hacer una buena lectura de esos signos, saben cómo puede llegar a ser la persona que analizan. Si engreída, si humilde, si aburrida, si tu futuro mejor amigo, si carismático, si agradable, si un mal llevado y la lista sigue. La mayoría de los seres humanos poseen este interesante sentido, en algunos funciona muy bien y en otros no tan bien. En muchos directamente no funciona y, estos últimos, son los que se dejan engañar fácilmente.
13/06 - Hombre pez.
Armando maldice el día que se antojó de comprarse una pileta. En cierto punto se compadece, pues era su sueño, la cosa que más ansiaba en el mundo, su deseo de hombre mayor con familia, casa de fin de semana, hijos, mascotas y una gran pileta con trampolín. Eran tantas las ganas de tenerla que incluso se levantaba temprano para ayudar a los obreros que trabajaban en su anhelada piscina. Cuando por fin estuvo terminada, armó una fiesta de inauguración en la que invitó a sus padres, para que vean su resplandeciente pileta, y a los vecinos de al lado, para que envidien su ostentosa pileta. Armando la estrenó usando el trampolín para enroscarse como una bola y caer en el agua. Allí pasó casi tres meses sin salir, tiempo suficiente para que le salieran sus merecidas escamas tal como lo había presagiado su madre el día de la inauguración.
12/06 - Cuerpos que resisten.
Los refranes tienen la increíble virtud de resignificarse según el contexto en el que son pronunciados. Sófocles dijo que “no hay mal que dure cien años”. Obviamente lo dijo sin conocimiento de causa y estoy absolutamente seguro que el escritor de este refrán, creador de tantas tragedias griegas, nunca hubiese imaginado un país como la Argentina. Y si la imaginó, es de cantado que la creatividad no le alcanzó para pensar en una política al menos similar de este ya poco esperanzado país, de lo contrario la hubiese escrito y hoy día sería su indiscutida obra póstuma. Ni los vengativos dioses de la antigua Grecia que soplaban tempestades se pueden comparar con nuestros desalmados políticos de patillas largas. Incluso los más curtidos inmortales podrían haberle temido a nuestros gobernantes de bigotes. Y luego Sófocles escribió, “ni cuerpo que lo resista”, y ahí tampoco pensó en los huevos de los Argentinos.
11/06 - Sobre el perdón y la hipocresía.
La iglesia está muy mal acostumbrada. Apenas se da cuenta de su error, se arrepiente y sale airosa a pedir perdón. Hay que ver con qué orgullo demuestra su arrepentimiento. A veces hasta comete errores sólo para arrepentirse, pues se nota que lo disfruta. Están entrenados para eso. Comete un grave error, pide perdón y listo, todo solucionado. A todo esto, si el que fue la víctima no acepta las disculpas, no importa, dios sabe que hubo arrepentimiento de los actos impuros. Si matan a un continente entero, piden perdón. Si asesinan brutalmente a quienes no comparten sus ideas, no importa, piden perdón y todo queda arreglado, todo impugnado y nadie es castigado. Lo gracioso de todo esto es que hay cosas que dios no perdona, de lo contrario no existiría el infierno. ¿Dónde estarán los católicos que fueron asesinos, pero murieron tranquilos por pedir perdón y arrepentirse de corazón?
10/06 - El hombre de las muchas vidas.
El título puede llevar a interpretaciones erróneas debido a su ambigüedad de significados. No intentamos decir que Diego podía morir varias veces -fama que sería mejor que la de los gatos- sino que llevaba muchas vidas diferentes. Diego era padre de tres familias, y cada familia en particular no tenía conciencia de la existencia de las otras dos. Así mismo, en cada vida tenía dos empleos de los cuales ocultaba uno. En la familia Gallo, sus hijos pensaban que hacía vida de camionero, pero también hacía vida de vendedor de seguros. En la familia Gutiérrez, todos pensaban que era administrador de empresas, pero nadie sabía que también era bañero. Y en la familia García, su mujer nunca hubiera imaginado que además de azafato, también era un empleado municipal, ocupación que le daba la posibilidad de falsificar sus documentos y al igual que con los otros trabajos, faltar cuantas veces quería.
9/06 - Parcimonio el ciego.
No es ninguna ciencia que a los ciegos, a falta de vista, la vida les suele regalar otras virtudes que en algunos casos son mucho más interesantes que la visión, sentido que viene por defecto en todos los seres humanos. Así pasó con Parsimonio, que no podía distinguir entre la silueta de un tren y la de una mujer si no se ayudaba con el tacto. Entonces, a cambio de no poder apreciar el horizonte -oportunidad que muy pocos aprovechan ya que los dioses le dan pan a los que no tienen dientes- Parcimonio había sido agraciado con un sentido muchísimo más interesante: el de la visión del mañana. Sí, paradójicamente, el ciego Parcimonio podía ver claramente el futuro. Es así como la balanza de la justicia del universo no sólo suele equilibrarse para mantener el orden, sino que también, muchas veces se inclina a favor de algunos afortunados desafortunados.
8/06 - Importante avance en diseño industrial.
“Mi más sentido pésame a los países que no usan el bidet. No imagino desgracia mayor para un hombre civilizado. También me gustaría brindarles mis condolencias a los argentinos que viajan a Europa”. Dicho lo anterior, el profesor Nicaro continuó con su discurso para presentar su más reciente invento: un bidet con grifos que respondían a códigos de voz. La idea se basaba simplemente en un micrófono que obedecía comandos pregrabados, respondiendo a órdenes del estilo “la quiero más calentita”, “un poquito menos de presión” y todo lo que la libre creatividad del dueño quisiera programar. La multitud escuchaba atenta a la exposición del profesor Nicaro cuando explicaba los escasos avances en materia de practicidad de uso que había alcanzado el objeto en cuestión hasta el momento, y cómo éste nuevo diseño llegaría a revolucionar y crear nuevos mercados. Todos salieron decepcionados cuando Nicaro quiso hacer una demostración en vivo.
7/06 - Memoria.
- Mirá vos pibe, todo lo que hiciste y todo lo que conseguiste haciendo eso que hiciste, tus padres deben de estar muy orgullosos de vos. Mirá esta casa, con esa pileta. Mirá que parque más grande que tenés, lleno de plantas y de árboles. Hay un jardinero que te cuida las flores, y una mucama que te limpia la casa. Y es una casa muy grande como para vos solo. Me imagino que ya estarás felizmente casado, se nota por las cortinas. Seguramente tenés hijos. Se ve que ya son grandes sino tendrías todo el patio lleno de juguetes, viste cómo son los chicos, si uno los deja te agarran el brazo. Esa es una cochera bastante grande, seguramente tenés dos autos, eso es bueno. Y mirá la pared, cuántos diplomas hay, unos veinte a simple vista. Que bien pibe, tu padre estaría orgulloso de vos.
- Gracias Papá.
- Gracias Papá.
6/06 - La bruja verde.
Que linda era la bruja verde. Pero era bruja, y una muy verde así que podemos decir que no era tan linda, y claro, si era verde. Pero por ser verde, a la bruja la querían por ser verde. Era ecologista y verde. Era vegetariana y verde. Del verde feliz, el verde de la lechuga repollada, no el de la amarga. Y todos querían ser verde como ella, con su cabello pelirrojo teñido. Todos la veían verde, así que no se puede negar que era verde. Su jardín tenía césped portugués que es el que tiene lindo verde, y en el living tenía empapelado de color verde, pero no prejuzguemos a los horribles empapelados, este era de color verde, uno de los más lindos verdes que yo haya visto en mi vida, digno del verde de un árbol al que le renacen las primeras hojas de primavera, vivas de verde.
5/06 - Admiradores a sueldo.
El Juan Viruta fue conocido durante un tiempo como Franco Fran, su nombre artístico. El muchacho era repartidor y tuvo un golpe de suerte, de esos que te regala la vida muy de vez en cuando o nunca, y de la noche a la mañana empezó a cantar como solista y con nombre nuevo. La fama le llegó de golpe, poco importa cómo, y se fue tan rápido como apareció. Por fortuna, durante los nueve o diez meses que duró la mentira, entre giras, entrevistas, venta de discos y merchandising, ganó un buen dinero con el que hizo grandes inversiones que al final de cuentas rindieron sus frutos. Después de trabajar un año entero tratando de remontar su carrera artística, se jugó el todo por el todo. Franco Fran contrató un ejército de admiradores a sueldo. Al principio dio buenos resultados, pero su capital no tardó en consumirse por completo.
4/06 - ¿Son o se hacen?
Soy conciente de lo sublime que es poder criticar y quejarse con altura, pero hay un límite donde el enojo nos supera. Algo que por lo que pude ver no pasa con Saramago en su Cuaderno, pero sí le sucede a los simples mortales. Me gustaría no tener que decir nada malo sobre la gente que dirige nuestro país, me gustaría no tener que subir el tono y por el momento hay una sociedad entera que se está controlando de hacerlo. En la Argentina, en estos últimos años, se han tomado decisiones que, lamentablemente, mataron mis esperanzas de ser, o volver a ser, un país con un futuro prometedor de bienestar social y económico. Sin duda alguna el último gobierno metió la pata en el barro y la hundió hasta el fondo, creo yo que por simple orgullo ya que el modo de actuar fue completamente ilógico. No hay excusas ideológicas ni políticas que puedan disculpar el desastre que causaron. Es por eso que hace rato tengo una duda que a mi mal entender, podría entrar en el plano filosófico. ¿Los políticos “están convencidos” de que las malas decisiones que toman son buenas, o realmente son unos "hijos de puta"?
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Epílogo:
Me permití en esta ocasión superar las 150 palabras, pero para no defraudarme por completo lo pude redondear en 200.
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Epílogo:
Me permití en esta ocasión superar las 150 palabras, pero para no defraudarme por completo lo pude redondear en 200.
3/06 - Los besos van y vienen.
Ya era bastante tarde cuando Miriam salió de su casa para ir a estudiar al departamento de su amiga. A tres cuadras de su casa empezó a sentir que una persona le seguía los pasos y entró a apurar el tranco. Paró la oreja para estar atenta y aferró fuertemente el bolso con la mano con intenciones de revolearlo a la cara del posible adversario en caso de ser necesario, pero de poco sirvió esa fantasía de valentía. A la cuadra siguiente, aprovechando que la calle había quedado completamente desolada, sucedió lo que estaba cantado. El que era sospechoso una cuadra atrás, pasó a ser el ladrón y tras una corrida un tanto disimulada, se le puso adelante a Miriam y le apuntó con una rosa a la cabeza. –Dame todos los besos que tengas- Le dijo nervioso, mirando para todos lados. A Miriam no le quedó otra que obedecer.
2/06 - La maquina de clonar Carrascos.
Andrés Koslov fue un científico loco, o no tanto, que vivió en la década de los 70 y principios de los 80. Por aquellos años, la junta de comandantes había asumido al poder y las cosas comenzaban a ser un tanto “distintas”. Por ejemplo, mucha gente empezó a desaparecer misteriosamente y entre ellos estaba el Señor Koslov, ampliamente conocido en la comunidad científica por sus absurdas investigaciones. El científico fue raptado por los militares en el año 78, acusado de mirar dibujos animados, y fue encerrado en una base de la armada donde se lo hospedó en contra de su voluntad, obligándolo a trabajar sobre un ambicioso proyecto secreto llamado “La Máquina de Clonar Carrascos”. Andrés Koslov nunca más volvió a salir de su prisión y para cuando murió de cáncer, ya había creado un ejército de 345 oficiales carrascos con bigote, que nunca paraban de repetir la palabra “carajo”.
1/06 - Sobre mi deseo de teletransportarme.
Si bien mi tendencia a la desgana constante influye, estoy seguro que va más allá de querer ahorrar tiempo. Ya no es cuestión de cuánto va a tardar el colectivo o de cuánto se va a retrasar el avión, todas esas cosas son del día a día y estoy tan acostumbrado a los procesos burocráticos de un viaje, que ya no molestan. Ahora bien, estoy completamente seguro de que conmigo se equivocaron de época. Yo no tendría que haber nacido en este siglo, yo estoy preparado para más, estoy listo para conocer la electricidad inalámbrica, la batería de notebook infinita, la consola de juegos virtuales, el robot que me hace la cama, el holograma que me atiende en una biblioteca y por qué no, la teletransportación. Soy tan infeliz cada vez que me doy cuenta de que no voy a poder vivir tal experiencia, que me da ganas de congelarme.
31/05 - Llamo por un lavado de cerebro.
Hola, ¿cómo le va? Tengo entendido que ustedes hacen lavados de cerebro y si mal no comprendo, ese servicio hace que yo pueda cambiar mis ideas por otras. Entiendo. Sé que a ustedes no les importa, pero hace tiempo que tengo problemas ideológicos con ciertas personas, y como sé que no puedo hacerles cambiar de opinión ni tampoco voy a poder convencerlos de que se traten con ustedes, decidí que puedo internarme yo y hacer que cambien mi forma de pensar. Suena lógico, ¿no? Cuando hayan terminado con mi lavado de cerebro, voy a poder charlar con ellos sin problemas y sin verme en la extrema necesidad de hacerlos comprender mi punto de vista que, por supuesto, es el correcto. O sea, voy a ser idiota, pero feliz. Quisiera saber si me pueden dar turno a la mañana que no trabajo. Entre las 9 y las 11 me vendría bárbaro.
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