11/08 - Suerte matemática.
Pisa pisuela, color de ciruela, vía vía en este pie, no hay de menta ni de rosa, para mi querida esposa, que se llama Doña Rosa y que vive en Mendoza. Era la última ronda del pisa pisuela. El final de la melodía, cantada con las sílabas de cada palabra marcadas a fuego, arrojó el resultado que yo tanto ansiaba. Ella, con su vos aguda de niña, un tanto interrumpida por la mezquindad de los aparatos que no la dejaban expresarse libremente, colocó su pie delante del último pie que le quedaba al compañero de mi derecha, descartándolo a él, e imponiéndome a mí como su pareja. Fue así como la suerte, justa y parcial, tan matemática y racional como nunca, me benefició con la compañía de Marianela, quien deseaba con toda su alma no tener que elegirme. Para ella, la suerte no fue tan bondadosa como lo fue conmigo.
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2 comentarios:
Matemática, pero suerte al fin y al cabo.
:D
Es verdad.
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