27/08 - Sobre las bromas.

Las dos amigas estaban sentadas en el escalón que daba a la puerta de la casa. Era sábado a la tarde y el día estaba ideal para criticar un poco a las compañeras y especular sobre con qué chico estarían. Charlaban muy entretenidas cuando un hombre adulto que venía caminando desde la derecha se frenó delante de ellas y les preguntó hacia dónde quedaba la calle España. Una de ellas se adelanto a la respuesta de la amiga e intentando hacer una broma, le mintió al hombre diciéndole que se había pasado por dos cuadras y que tenía que pegar la vuelta. Ingenuo, obedeció a la adolescente y apenas se alejó, las dos chicas rompieron en risas cómplices mientras festejaban la broma. Al segundo se escuchó el desesperado sonido de un auto arrastrando sus neumáticos seguido del sonido seco de un choque. Las chicas nunca pudieron desprenderse de la culpa.

3 comentarios:

Esteban Dublín dijo...

Este no me gustó tanto, Walter. Está flojito porque parece que quisieras dejar una lección moral en lugar de contar una historia.

Walter Giulietti dijo...

No no, nada de moral mi querido Esteban. Eso se usaba antes. Jajaja!

Anónimo dijo...

Tal vez, para evitar esa sensación de "moraleja", y haciendo alusión al título podríamos tner una versión más "negra". Algo así como..."las chicas nunca disfrutaron tanto de una broma", sería como un "quiero valecuatro"
:-). Beso grande. Tía Lau.