31/01 - Un gran caso biológico.

A Gregorio no le faltaba ni una pierna ni un brazo, tenía voz y hablaba, la vida le había otorgado una vista privilegiada y una dentadura blanca y perfecta. A primera vista, en el cuerpo fornido y moreno de Gregorio no se encontraba ningún defecto, pero sólo hacía falta acercarse un poco para descubrirlo. El problema consistía en que ningún desodorante podía aplacar la furia de sus axilas. La insoportable pestilencia que brotaba de sus sobacos se hacía cada vez más fuerte a medida que Gregorio seguía creciendo. Tengamos en cuenta que a sus 10 años fue privado de una educación escolar y sus padres nada pudieron hacer. Nadie podía acercarse a él. Fue predecible la soledad de Gregorio desde ese día. Cuando cumplió sus 45 años estaba solo en su casa de campo y el tufo amaneció tan insoportable, que fue necesario un tiro en la sien para aplacarlo.

30/01 - El cowboy de camisa azul.

Después de haber dejado su caballo en la entrada del pueblo, el cowboy comenzó a caminar a paso decidido por la acera de madera, siempre a la misma velocidad y siempre con la misma decisión y confianza que le brindaba el hábil manejo de las armas, cosa que no tardaría en demostrar. De repente y sin previo aviso, el pueblo entero pareció convertirse en su enemigo, y varias docenas de docenas de hombres comenzaron a salir por las ventanas y puertas de los bares, desde las casas y techos, todos con una única intención: darle muerte al cowboy de camisa azul.
Después de un largo tiroteo en el que aniquiló a todos sus atacantes enemigos demostrado su valentía, pereció el cowboy tras una estampida de ganado. Su suerte había terminado apenas empezaba el juego. Miguelito había perdido. En la lápida todavía se lee una frase memorable: “Winners don’t use drugs”.

29/01 - El Malevo Risaudo.

Tenía la cara ya un poco arrugada por los años, la carretilla hundida y todos los huesos de la cara bien marcados. Lo chupado de su rostro no se correspondía con su cuerpo, que era un monumento al músculo. Si al Malevo Risaudo lo hubiesen tallado en piedra, bastaba con que Miguel Ángel el cortara la cabeza. El malevo era conocido en todos lados, y esa fama estaba fundada en su mal humor. Risaudo era un tipo curtido por una vida de desgracias familiares y fallidos amorosos, que lo llevó a labrar un carácter de mierda. Todo lo que le molestaba, de alguna forma u otra terminaba con monedas en los ojos y por eso, nadie se metía con el Risaudo. Risaudo llegó a ser tan pero tan malo, que un buen día empezó a tenerse miedo. Sus peores pesadillas eran en las que él se perseguía a sí mismo.

28/01 - El hombre sin bigotes.

Nadie lo conocía, nadie sabía nada de su vida. Nada de su presente, ni nada de su pasado. Los habitantes del pueblo de Camotlán no hacían más que inventar historias sobre el hombre sin bigotes. Que había sido cura, que era narco mexicano, que había nacido en Europa. Que era cantante de un grupo de narco corridos, que le había vendido droga a un bebé recién nacido y que se la había cobrado cara. Que era caza recompensas, que era dueño de un campo de arándano en Argentina, que tenía un diente de oro y que llevaba un collar de dientes de oro. También que tenía un collar armado con collares de dientes de oro que le había robado a sus víctimas. Increíblemente, los habitantes de Camotlán habían acertado en cada uno de los chimentos sobre el hombre sin bigotes, excepto el que dijo la pavada del collar de collares.

27/01 - El fin del mundo.

Un asteroide estuvo por estrellarse sobre la tierra. Estaba viajando muy rápido por hora y se calculó que iba a hacer impacto entre hoy, mañana o pasado. Si bien los datos no fueron precisos, el gobierno estadounidense ya se encargó de todo. Lo raro de este asteroide fueron dos cosas. La primera es que iba a caer sobre Argentina, algo que a nadie se le hubiese ocurrido. La segunda es que iba a caer justo en Trenque Lauquen, y no me digan que Trenque Lauquen no es un nombre raro. Nadie se enteró porque el presidente estadounidense guardó silencio para que la humanidad no se ponga a romper vidrieras y a tener relaciones sexuales con cualquier cosa que se le cruzara por adelante. El último dato que nos brindaron fue que en el asteroide viajaba una civilización desconocida, pero eran ellos o nosotros. Festejemos, le dimos fin a su mundo.

27/01 - El 2 del 3 cobró vida el 4 8 15 16 23 42 108.

Durante cientos de años más, seguiremos historias atrás de una pantalla. Ya puedo predecirlo: la isla continuará siendo única en el mundo. Estuvo, está y estará presente en muchas generaciones futuras antes de que alguien pueda narrar una historia similar. Estaban en un avión cuando todo empezó. Estrellarse, sobrevivir sin un rasguño, sanarse milagrosamente de viejas enfermedades y superar antiguos y nuevos miedos, fueron algunas de las pocas proezas que realizaron hasta el momento los pasajeros del vuelo 815 de Oceanic Airlines. Coincidencias cósmicas, justicias poéticas a granel, todas encadenadas unas con otras en un entretejido que cada vez nos deja más y más interrogantes. Estamos en el capitulo dos de la quinta temporada y ya se han creado miles de teorías. Mucha gente tiene la suya y acá, en este especial, se encuentra la mía. El código es el título. Busquen la frase y agreguen sólo una palabra: Futuro.

26/01 - Buen día señores.

Buen día señora ventana, hola señor sol, hola señor pajarito, cómo le va señor árbol, hola señora puerta, hola señor dispenser de bebidas, hola señora maseta con planta de plástico, cómo le va señora de blanco, hola mosca, hola mosquito, hola telaraña, cómo le va doña araña, buen día señor de blanco, qué cuenta señor mostrador, gud mornin señor hombre de hojalata, hola señorita princesa de largos rizos de oro, hola señoras baldosas, cómo la está pasando don ajedrez, cómo se despertó esta mañana doña mesa, cómo andan todos, hola bandeja de metal, hola señora taza, buen día señor desayuno, cómo la está pasando servilleta, hola doña pastilla, buen día señor patio, hola señor césped, hola señora mariposa, hola señor árbol, hola caracol, cómo le va don banco de parque, hola bichito bolita, buen día señora paloma. Alfredo era el único paciente del psiquiátrico que se levantaba de buen humor.

25/01 – Per tutta la famiglia I.

Estrudel, el gato angora vagabundo que se comunicaba con los animales de todas las especies, excepto con el humano, se hizo amigo de un niño adoptado que recientemente se había mudado a una granja. El niño lo llevó a vivir con él y su nuevo padre no opuso resistencia. Su nueva mamá se quejó de las pulgas pero al final cedió. Estrudel ya era miembro de la famiglia hasta que un día meó el sofá y los padres lo retaron. Asustado se escapó, se perdió, se peleó con una manada de lobos, estuvo a punto de caerse a un volcán en erupción, lo persiguió un oso, estuvo en un laboratorio de cosméticos hasta que lo rescató una pareja de calandrias, se resguardó del frío en una cueva y se cayó de un tren en movimiento que justo pasaba por su antigua casa. La famiglia lloraba de alegría. Estrudel había regresado.

24/01 – El niño prodigio.

– Decí que se te murió un familiar – propuso Fernando a Giuseppe para que pueda faltar a la escuela. – No puedo mentir – respondió Giuseppe afligido, pensando también en la imposibilidad de aprobar el examen. Al otro día el destino lo ayudó, y no por rendir bien el examen. Su tía abuela había fallecido.
Lo triste del caso, es que el 2008 fue un año de suerte para Giuseppe. O mala suerte si se quiere. Terminada la primera etapa del ciclo lectivo, llegadas las vacaciones de invierno, ya se habían muerto 7 familiares del niño, haciéndolo faltar a 7 clases claves. Retomado el año, continuó su racha y al final del ciclo lectivo, otros 7 de sus familiares habían muerto, brindándole la excusa perfecta para faltar a las pruebas. Terminado el año, Giuseppe ya había asesinado a 14 personas, y nunca se vio en la obligación de mentir para faltar al colegio.

23/01 – Marcando el camino.

Los muchachos peronistas, todos unidos triunfaremos, y como siempre daremos, un grito de corazón: ¡Viva Perón! ¡Viva Perón! Por ese gran argentino, que se supo conquistar, a la gran masa del pueblo, combatiendo al capital. ¡Perón, Perón, qué grande sos! ¡Mi general, cuanto valés! ¡Perón, Perón, gran conductor, sos el primer trabajador!
Por los principios sociales, que Perón ha establecido, el pueblo entero esta unido, y grita de corazón: ¡Viva Perón! ¡Viva Perón! Por ese gran argentino, que trabajó sin cesar, para que reine en el pueblo, el amor y la igualdad. ¡Perón, Perón, qué grande sos! ¡Mi general cuanto valés! ¡Perón, Perón, gran conductor, sos el primer trabajador!
Eran las tres de la mañana cuando Pedro, un padre primerizo con una marcada ideología peronista, le cantaba una canción de cuna a su hijo de tres meses. La marcha peronista era lo único que lograba tranquilizar al desvelado niño llorón.

22/01 – Un pelo en la sopa.

Laura llegó al restaurante junto con Guillermo, su esposo. Era pleno invierno y estaba nevando. El matrimonio dejó sus abrigos en la entrada y pidieron mesa. Sus cuerpos seguían temblando a causa del frío invernal del cual acababan de resguardarse, y para combatirlo pidieron una sopa. Apenas el mozo dejó los platos y se alejó, Laura observó que había un pelo en su sopa.
– Mozo, hay un pelo en mi sopa. – subiendo un poco el tono. Laura manoteó el pelo para sacarlo, pero para sorpresa del ella, el pelo no estaba solo sino que venía pegado a un jabón. Siguió sacando. Pegado al jabón había un invisible, que estaba enganchado a un arito, que estaba enganchado a la cocinera. Cuando terminó de sacar todo, la cocinera le agradeció que la salvara. – Me estaba lavando las manos y al tropezarme hacia atrás, me caí en la sopa. – Dijo recuperando el aliento.

21/01 - Que buen tipo este Rodolfo.

Rodolfo es el tipo más rutinario del mundo. Todos los días repite a la perfección el día anterior. Para que quede claro, el jueves hará lo mismo que está haciendo hoy, y hoy, exactamente lo mismo que el martes. Y si me apuran, les hago el ejemplo con todos los días de la semana. Lo que sí me gustaría dejar en claro es el grado de perfección de los detalles repetidos. Rodolfo se despierta, pone el pie derecho a 20 centímetros de la cama y sigue con el izquierdo, poniéndolo paralelo al primero. Otro de los detalles que más me llama la atención es que desde la casa hasta el trabajo, siempre hace la misma cantidad de pasos.
Los días que Rodolfo se equivoca, inclusive en el más mínimo de los detalles como en errarle por un paso, esos son los días que llueve. A veces, lo hace a propósito.

20/01 - Billy y las pelusas.

Billy vestía todos los días la misma ropa. Queda en ustedes imaginarse el estado de una remera de uso continuo durante tres largos años sin lavarse. La gente solía quejarse de su desdichado vestuario, resultado del abandono extremo, arrugando la cara al pasar por al lado. Algunas personas hasta llegaron a desmayarse a causa de la peste que despedía. En cuanto a él, poco le molestaba ya que había perdido el sentido del olfato mucho tiempo antes y de más está aclarar el por qué. Todas las noches al acostarse, Billy dejaba las zapatillas acomodadas debajo de la cama. Se sacaba el pantalón para después llevarlo al lavarropa. Hacía el mismo trabajo con las medias y por último, se sacaba la remera. Luego metía sus dedos en el pupo, y extraía la pelusa que se había formado dentro. En tres años ya había recolectado dos kilos de pelusas de oro.

19/01 - Record (parte dos).

Empinó la botella de cerveza terminándola de un saque, y al igual que la última vez, volvió a eructar. Cero cero uno cero uno uno cero uno cero cero uno uno uno cero cero uno cero cero uno cero uno cero uno cero cero cero cero uno uno uno cero uno uno cero uno cero cero uno cero uno cero cero uno uno uno cero cero uno cero uno cero uno cero cero cero uno, y siguió eructando números hasta que se le terminó el gas que había acumulado en la panza. Esta vez tampoco nadie escuchó su proeza en código binario. Estaba solo en su pieza y por simple gusto y devoción a su gracia, siguió practicando: Cero cero uno cero uno uno cero uno cero cero uno uno uno cero cero uno cero cero uno cero uno cero uno cero cero uno… Se equivocó, y volvió a empezar.

18/01 - Una nota en la heladera.

Mi amor, fui al médico a buscar el resultado de los análisis. Cuando llegué, esperé un rato para que me llamara el Dr. Terbasio. Me hizo pasar y me ofreció asiento en la fría camilla. Abrió un sobre grande y después de mirarlo me dio el diagnóstico. Supe que me iba a morir en tres horas. Después de media hora de explicaciones y 10 minutos de silencio, vine a casa. Tardé 45 minutos en llegar y no te encontré. Te llamé durante 25 minutos y las líneas estaban ocupadas. Lloré de nervios y tristeza hasta desmayarme. Desperté pasados 17 minutos e intenté de nuevo. 15 minutos no me pude comunicar. 15 minutos me enojé. 15 minutos pensé en todo lo que te iba a extrañar. Lo que me quedaba, lo use para escribir esta nota. Disculpame si me encontrás tirado en el piso. Quería llegar hasta la cama. Te amo!

17/01 - Nuestro miedoso Adalberto.

Nos costó varios años encontrarle respuesta a la pregunta más formulada de nuestro grupo de amigos. Adalberto es exageradamente introvertido y su timidez le impide cualquier respuesta, incluso las menos comprometidas. ¿Vamos a dar una vuelta? Y Adalberto se queda callado. ¿Qué querés hacer? Y Adalberto no emite ninguna opinión. ¿Tenés hambre? Y Adalberto esconde la cabeza. Algunas veces, tratando de ayudarlo, intentábamos hacerle preguntas imposibles de contestar, esperando al menos un “no sé” como respuesta. Pero ni así abría la boca el muy guacho. Con tal panorama, es de esperarse que nuestro querido amigo no haya respondido nunca a la pregunta que todos le hacíamos cada vez que teníamos oportunidad. ¿Qué hacés ahí en el piso, Adalberto? Y Adalberto no nos miraba por un largo rato.
Un buen día, quizá por cansancio, nos dio la respuesta. Tengo miedo de caerme, dijo casi tartamudeando y nunca más volvió a hablar.

16/01 - No puedo sacármelo de la cabeza.

Simplemente sentí que en ese instante algo se apoderaba de mí. Después de terminar la última palabra del libro me quedé congelado en la hoja, Tenés que escribir con tu propio estilo. La voz salía del libro, Cómo puede ser que hagas lo mismo que los demás, Deberías hacer algo propio, tuyo, Pero si yo no copio, Sí, lo hacés, y lo hacés mal, No te voy a dejar que digas tales patrañas. Cerré el libro con fuerza y la voz enmudeció para siempre. Dejé a Saramago en la biblioteca y después me puse a escribir. Después de escribir varias hojas, noté que todas ellas estaban poseídas por el estilo Saramago y, decepcionado, triste y desganado, me puse a corregir la puntuación. Una por una las comas fueron remplazadas al igual que los puntos que no respetaban la regla ortográfica. Cuando terminé, el texto que había terminado era una porquería.

15/01 - Vuelo 715.

A mitad de vuelo, habiendo recorrido ya cientos de kilómetros, tres hombres altos, vestidos de traje, se pararon en los asientos y en cuestión de segundos se sacaron la máscara y desplegaron sus metralletas. Debajo de las caras burguesas aparecieron varios kilos de espesa barba oscura suplicando por aire. El fuerte grito de guerra de uno de ellos despertó un efecto dominó. Otros 10 pasajeros más se pararon a mitad del avión y retiraron sus máscaras largando toda su furia. Luego de esos 10, otros 25, también miembros del grupo terrorista, se pararon y dejaron escapar sus barbas y gritos. Así con otras 50, y después otras 70, y otras 120, hasta que todos los pasajeros del avión incluyendo los pilotos y las azafatas, se sacaron la máscara, no sin olvidar hacer un desesperado aullido de guerra. Era el vuelo 715, y no había ningún civil para tomar como rehén.

14/01 - ¿Hay vida después de la muerte?

Es a tener en cuenta que quien escribe la solución a esta pregunta existencial, ha partido de una máxima irrefutable: Preguntarse si hay vida después de la muerte, es lo mismo que cuestionarse si hay vida después del matrimonio. Invito a seguir leyendo a quienes compartan la anterior afirmación, de lo contrario, la base teórica sobre la que parto con ciega confianza, no tendrá validez teórica. Mucho menos, literaria.
Para poder responder a la pregunta que la humanidad toda ignora, primero tuve que estar muerto y luego volver a la vida, que en este caso es sinónimo de casarse, y luego separarse.
Después de realizar el más intenso de los sacrificios humanos, me atrevo a afirmar que a la clásica duda sobre la existencia o no de vida después de la muerte, le corresponde un rotundo NO. Al menos no existe como una vida con características similares a la terrenal.

13/01 - Al menos lo intentó.

Pienso, luego existo. Mmm… no me convence. Pienso, luego pienso, luego siento. No no, está mal. Vamos de nuevo, pienso, luego pienso, luego pienso, luego pienso, la que lo parió no me sale nada. Luego pienso, luego pienso, luego tengo que comprar jabón de tocador. No, no da. Pienso, luego pienso, luego pienso, luego… ¿exijo? No funciona. Pienso, luego simplifico. Tampoco. Debería de ser un verbo. Luego canto, luego suplico, luego voto, ¿luego boto? A lo mejor es el primer verbo el del problema. Exijo, luego existo. Quiero, luego existo. No, tampoco me convence. Hago las compras, luego existo. Menos. Fumo, luego existo. Canto, luego existo. Robo, luego existo. No, definitivamente el primer verbo estaba bien. El problema es el segundo verbo. Pienso, luego… luego… emmm… luego… Pienso, luego… Pienso, pienso, pienso. Luego… luego… ¿qué hago luego? Me rindo.
Y así fue como Descartes se quedó con la primera idea.

12/01 - Oveja negra.

Recuerdo los últimos momentos con mi querido padre. Él tenía una enfermedad terminal, y disculpen la falta de datos pero resultan innecesarios los detalles sobre ese tema que muy poco me agradan y bastantes lágrimas ya me han robado. Conciente de su pronta partida, mi desgraciado padre, un buen día al salir el sol, me despertó, me sacó rápido de la cama, me apuró para que me vista rápido, me lave la cara y me cepille los dientes. Me subió al auto y condujo hasta la casa de la playa. Los dos fuimos en silencio, yo porque todavía estaba dormido y él, mi padre, porque siempre fue de pocas palabras. Cuando bajamos del vehículo caminamos unos metros y nos paramos delante de un chalet que había comprado no hacía mucho tiempo atrás. Recuerdo muy bien el amanecer naranja enmarcando sus palabras: “Hijo, algún día, todo esto será de tu hermano”.

11/01 - Tres preguntas.

El hambriento ladrón de frutas, después de haber sido atrapado, fue llamado por el Rey y en presencia de éste, suplicó por su vida y la vida de su familia, la cual no podría subsistir sin él.
-Os perdonaréis únicamente si puedes enseñarme algo que yo no sepa- dijo el rey con esa voz que usan las personas que actúan de reyes en las películas medievales. -Tienes hasta la medianoche para razonar, y tres preguntas preguntarás- usando la misma voz, pero con rima para ponerle un poco de onda.
El ladrón fue llamado dadas las 12 en punto y delante del rey preguntó.
¿Cuántos huesos tiene el ser humano?
-216 huesos- Respondió el rey.
Luego el ladrón intentó con una pregunta capciosa -¿Qué toma la vaca?
-Agua.
Y tartamudeando pronunció la última pregunta -¿Dónde van las personas cuando mueren?
-No lo sé- confesó el Rey- pero te mandaré a averiguarlo.

10/01 - Hechizos de la humanidad.

Hace miles y miles de años atrás, las camas se movían libres y salvajes por el mundo. Eran felices corriendo por los prados, flotando sobre las aguas del mar, divirtiéndose en los rápidos de los ríos, descansando debajo de la sombra de sus inmóviles parientes, disfrutando de la libertad otorgada por sus cuatro patas. Quien quería dormir sobre ellas, primero tenía que cazarlas y luego amaestrarlas para que se quedaran quietas en el mismo lugar. Las camas mal amaestradas solían revelarse y quien descansaba plácidamente en ellas, despertaba a kilómetros de distancia de su casa. De a poco el ser humano fue dominando la técnica de amaestramiento, basada en un hechizo que consistía en que las personas que se acostaban en las camas, dejaban su cansancio en ellas. Desde aquella remota época las camas acumulan el sueño de las personas que la utilizan. Es de esperar que nunca más despierten.

9/01 - Asesinato en la mansión Brekenbaucker.

No hace mucho tiempo, salió en el diario una interesantísima noticia sobre un misterioso asesinato que duró varias semanas en primera página. Habiéndose ya resuelto el caso, pasamos a la que fue su futura resolución.
Don Brekenbaucker y su mujer fueron asesinados por Jaime, su mayordomo. El asesino, en el momento en que disparó los dos dardos envenenados con su cerbatana, estaba disfrazado del Sr. Techer, el contador de la familia. Pero para esconder aún más su identidad, arriba del disfraz del contador también usó el disfraz de Isolda, la cocinera. Sobre el disfraz de la cocinera estaba el del ñiño George, hijo de los Brekenbaucker, que también estaba tapado por el disfraz del Sultán, el perro de caza de la familia. Por último, sobre el disfraz del Sultán, tenía puesto el disfraz de Jaime, el mayordomo. Esa fue la pista que llevó a los detectives a descubrir al asesino.

8/01 - Hiugffet.

Para algunos puede llegar a ser una molestia, una gran desgracia. Para mí, no es otra cosa más que un don, una virtud, una suerte, un magnánimo poder digno de cualquier x-men. Pero basta de introducción y vamos al grano. El poder con el que me dotó la sabia naturaleza, es el de lograr generar un peligrosísimo olor a pata. Cuando me saco las zapatillas, mi olor a pata viaja a cientos de kilómetros por hora en un perímetro de 5 kilómetros a la redonda, para luego avanzar a paso lento, a unos 50 kilómetros por hora durante 5 kilómetros más y desvanecerse por completo llegado los 15 kilómetros desde su punto de partida. Lamentablemente, todavía no puedo manejar concientemente mi poder. El día que pueda controlar su dirección y la dosis de olor a pata, me pondré una máscara, también una capa, y me haré llamar hiugffet. Abstenerse, malhechores.

7/01 - El extraño caso de la lavandera de Notting Hill.

A la Honoria, la anciana y conocida lavandera del barrio de Notting Hill, se le tiene muchísimo respeto. Y ese respeto no es el que se le otorga a una persona mayor por su edad, sino el respeto que genera el poder, poder que resulta del dominar a las personas por medio de amenazas. Sometidos a toda clase de temores, los ciudadanos de Notting Hill cuidan cada una de sus palabras y acciones. Nadie, absolutamente nadie osa meterse con la peligrosa Honoria, la anciana y maliciosa lavandera del barrio de Notting Hill. Esta endemoniada bruja fue bendecida con una increíble memoria fotográfica, la cual le otorga plena conciencia de los calzoncillos, calzones, bombachas y boxers de cada uno de sus clientes. Si alguien la ofendiese, sabe dios lo que podría llegar a contar. Hasta el día de hoy no existe ninguna víctima de su sabiduría. Recemos para que siga así.

6/01 - Ester.

Ester, una chica de 16 años llamada Ester en el año 2009 es algo raro. Era una chica normal, muy linda e inocente, pero Pablo, si bien tenía la misma edad, veía a Ester como una persona mayor. A pesar de sus pocos años de vida, no podía dejar de pensar que ella, por su nombre, tranquilamente podría ser su madre, pero la amaba y para el amor no hay nombres.
Desde el momento en que Ester fue su novia, nunca pudo tutearla. - Usted es el amor de mi vida, Ester - le decía Pablo con el sumo respeto que se le tiene que tener a una persona mayor. - Nunca voy a dejar de amarla, Ester - declaraba Pablo con la seguridad y confianza que sólo los adolescentes pueden tener. Sin embargo, el día que debutaron sexualmente, Ester fue denunciada por tener relaciones sexuales con menores de edad.

5/01 - Su propia medicina.

Francisco la quería tanto, la deseaba tanto, la amaba tanto que Griselda empezó a ser el genérico de amor. Amor no era amor, amor era Griselda y nada más que Griselda. Cuando Griselda dejó a Federico, nunca más pudo sacársela de la cabeza. Griselda siguió siendo el amor de su vida durante muchísimo tiempo y, desde el momento en que lo dejó, su nombre, Griselda, comenzó a representar el sentimiento de amor mucho mejor que el término que todos conocen y profieren para identificarlo. Entonces dijo que él Griselda a Marcela, para decir que él ama a Marcela. Luego Griseldió a Susana y Griseldió a Teresa. Así fue como creó su propia conjugación. Yo Griseldo, tu Griseldas, el Griselda. Nosotros Griseldeamos, vosotros Griseldeais y ellos Griseldan. Un martes a la tarde se enamoró de otra mujer, también se llamaba Griselda. Un martes de primavera volvió a conjugar la palabra amor.

4/01 - Apariencias.

Gracias a la luz de una pequeña vela, las mujeres mantenían a los niños quietos y distraídos dentro del túnel, leyendo hermosas y divertidas historias con moralejas. Pertenecían a una comunidad alejada, distinta a las demás, las personas aburridas vestían ropas coloridas, las que eran divertidas, no lo aparentaban. Los niños que rompían sus juguetes eran los tranquilos, los que los cuidaban eran los terribles. Los amigos que mentían eran los mejores amigos, los que no, podían llegar a ser enemigos. Las abuelas que le daban plata a sus nietos eran malas, las buenas eran bien ratonas. En esa comunidad se decía que no todo es lo que parece ser.
Se abrió la puerta del túnel, entró la luz del día, un soplido apagó la casi consumida vela, y todos los niños después de haber aprendido una buena lección, salieron a jugar, las docentes siguieron con otro grupo de chicos.

3/01 - Record.

Apuró la botella de cerveza con un fondo blanco en tiempo record, y después eructó. Tres, coma, uno cuatro uno cinco nueve dos seis cinco tres cinco ocho nueve siete nueve tres dos tres ocho cuatro seis dos seis cuatro tres tres ocho tres dos siete nueve cinco cero dos ocho ocho cuatro uno nueve siete uno seis nueve tres nueve nueve tres siete cinco uno cero cinco ocho dos cero nueve siete cuatro nueve cuatro cuatro cinco nueve dos tres cero siete ocho uno seis cuatro cero seis dos ocho seis dos cero ocho nueve nueve ocho seis dos ocho cero y así sucesivamente. Lamentablemente ese día había comido ajo, y nadie se quedó a escuchar la proeza matemática. Luego, por simple gusto y devoción a su gracia, siguió practicando: Tres, coma, uno cuatro uno cinco nueve dos seis cinco tres cinco tres… Se equivocó, y volvió a empezar.

2/01 - Vidrieras.

Un día caminaba por la calle con una exnovia. Íbamos de la mano, bastante apurados para llegar puntuales a la casa de un amigo. Al pasar por una vidriera noté que su mano quedó atrás de la mía y tuve que frenar bruscamente para no llevarla a la rastra. Luego de esperar un ratito seguimos caminando hasta que volvió a suceder lo mismo. Yo, enojado intenté apurarla y ella me dijo que tenía que tenerle un poco de paciencia. De más está decir que no dudé en aceptar la petición, tal ejemplo de novio que soy, y a continuación me dio una bolsa. Curioso pregunté qué era. Es la paciencia, respondió. Pero está pesada. Me dijiste que la ibas a aguantar un ratito, contestó. A los segundos de hacer el esfuerzo me transpiraba la frente y se me vencían los brazos. Cansado, tiré la bolsa al piso y seguí camino.