10/01 - Hechizos de la humanidad.
Hace miles y miles de años atrás, las camas se movían libres y salvajes por el mundo. Eran felices corriendo por los prados, flotando sobre las aguas del mar, divirtiéndose en los rápidos de los ríos, descansando debajo de la sombra de sus inmóviles parientes, disfrutando de la libertad otorgada por sus cuatro patas. Quien quería dormir sobre ellas, primero tenía que cazarlas y luego amaestrarlas para que se quedaran quietas en el mismo lugar. Las camas mal amaestradas solían revelarse y quien descansaba plácidamente en ellas, despertaba a kilómetros de distancia de su casa. De a poco el ser humano fue dominando la técnica de amaestramiento, basada en un hechizo que consistía en que las personas que se acostaban en las camas, dejaban su cansancio en ellas. Desde aquella remota época las camas acumulan el sueño de las personas que la utilizan. Es de esperar que nunca más despierten.
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