5/01 - Su propia medicina.
Francisco la quería tanto, la deseaba tanto, la amaba tanto que Griselda empezó a ser el genérico de amor. Amor no era amor, amor era Griselda y nada más que Griselda. Cuando Griselda dejó a Federico, nunca más pudo sacársela de la cabeza. Griselda siguió siendo el amor de su vida durante muchísimo tiempo y, desde el momento en que lo dejó, su nombre, Griselda, comenzó a representar el sentimiento de amor mucho mejor que el término que todos conocen y profieren para identificarlo. Entonces dijo que él Griselda a Marcela, para decir que él ama a Marcela. Luego Griseldió a Susana y Griseldió a Teresa. Así fue como creó su propia conjugación. Yo Griseldo, tu Griseldas, el Griselda. Nosotros Griseldeamos, vosotros Griseldeais y ellos Griseldan. Un martes a la tarde se enamoró de otra mujer, también se llamaba Griselda. Un martes de primavera volvió a conjugar la palabra amor.
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2 comentarios:
Rayos... nunca había leido algo con mi nombre que no sea cenicienta.
Seguí asi que nos gusta tener una sonrisa y/o pensamiento diario asegurado.
Jajaja! Gracias!
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