12/01 - Oveja negra.
Recuerdo los últimos momentos con mi querido padre. Él tenía una enfermedad terminal, y disculpen la falta de datos pero resultan innecesarios los detalles sobre ese tema que muy poco me agradan y bastantes lágrimas ya me han robado. Conciente de su pronta partida, mi desgraciado padre, un buen día al salir el sol, me despertó, me sacó rápido de la cama, me apuró para que me vista rápido, me lave la cara y me cepille los dientes. Me subió al auto y condujo hasta la casa de la playa. Los dos fuimos en silencio, yo porque todavía estaba dormido y él, mi padre, porque siempre fue de pocas palabras. Cuando bajamos del vehículo caminamos unos metros y nos paramos delante de un chalet que había comprado no hacía mucho tiempo atrás. Recuerdo muy bien el amanecer naranja enmarcando sus palabras: “Hijo, algún día, todo esto será de tu hermano”.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario