31/01 - Un gran caso biológico.
A Gregorio no le faltaba ni una pierna ni un brazo, tenía voz y hablaba, la vida le había otorgado una vista privilegiada y una dentadura blanca y perfecta. A primera vista, en el cuerpo fornido y moreno de Gregorio no se encontraba ningún defecto, pero sólo hacía falta acercarse un poco para descubrirlo. El problema consistía en que ningún desodorante podía aplacar la furia de sus axilas. La insoportable pestilencia que brotaba de sus sobacos se hacía cada vez más fuerte a medida que Gregorio seguía creciendo. Tengamos en cuenta que a sus 10 años fue privado de una educación escolar y sus padres nada pudieron hacer. Nadie podía acercarse a él. Fue predecible la soledad de Gregorio desde ese día. Cuando cumplió sus 45 años estaba solo en su casa de campo y el tufo amaneció tan insoportable, que fue necesario un tiro en la sien para aplacarlo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentario:
Nuevo desodorante "tiro en la cien" jajaja y nadie pudo contar la experiencia de usarlo!!! buenisimo tito te felicito...
Publicar un comentario