15/04 - Carta de perdón.
Fue tu sufrimiento el alimento de mi ego y en ese momento lo disfrutaba, era sabroso. Moviendo las tanzas que controlaban tus labios me sentía el titiritero más afortunado. Estaba lleno de un poder divino, similar al de un niño controlando la vida de un juguete.
Ahora veo monstruos en el espejo y no creo que estas líneas los espanten. Los recuerdos están, tampoco creo que la sinceridad los enmudezca. No puedo echarle la culpa a los granos de mi cara, no quiero poner ningún tipo de excusas ante mis acciones, pero creo necesario mi arrepentimiento.
Sé que no es justo que seas la musa que inspira esta pluma sin experiencia, de nada sirve ahora el expresarte que fuiste la Maga de mi Rayuela. No intento ser un quijote, pero si de algo te sirve, te dejo mi lágrima en la servilleta de este bar roñoso y lleno de nostalgias.
Ahora veo monstruos en el espejo y no creo que estas líneas los espanten. Los recuerdos están, tampoco creo que la sinceridad los enmudezca. No puedo echarle la culpa a los granos de mi cara, no quiero poner ningún tipo de excusas ante mis acciones, pero creo necesario mi arrepentimiento.
Sé que no es justo que seas la musa que inspira esta pluma sin experiencia, de nada sirve ahora el expresarte que fuiste la Maga de mi Rayuela. No intento ser un quijote, pero si de algo te sirve, te dejo mi lágrima en la servilleta de este bar roñoso y lleno de nostalgias.
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1 comentario:
Me gustó mucho éste Walter. Es el primero entre muchos que no busca una resolución sorpresa en la última línea sino que representa un relato que te enriquece con cada palabra.
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