9/04 - Despertador vs. hombre.

Sonó el despertador, abrió los ojos lagañosos y vio la pared manchada de humedad. Puso pausa al irritable sonido y se volvió a dormir. Sonó nuevamente. Esta vez el ruido, a juzgar por su nueva forma de hacerse escuchar, parecía más decidido que nunca a despertar a su dueño que volvió a ver una pared lagañosa antes de presionar el botón de pausa. Pasó la clásica prórroga de 10 minutos y se escuchó el grito más desesperado que se le haya sentido a un despertador. Incansables pitidos a un volumen insalubre reprodujeron un tono increíblemente agudo y molesto que no pasó desapercibido por el hombre. Aparecieron nuevamente los ojos lagañosos pero esta vez eran ojos desafiantes, ojos de venganza. Era el despertador o su dueño. El primero había sido fabricado con una única finalidad, despertar al ser humano. Lamentablemente, el ser humano tiene un instinto bélico ante los despertadores molestos.

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