28/04 - 60 watts.

Sin estar buscándolo, a Waldemar se le apareció una lamparita de luz flotando sobre su cabeza. Era un foquito de 60 watts. Waldemar agarró la bombilla con una mano, no estaba muy caliente pues no hacía mucho que había sido encendida. Se apuró para sacar el débil foco de su mesa de luz y lo sustituyó por la nueva gran idea. Luego se quedó mirándola un largo rato y la observó tanto, que el brillo constante de la luz se le grabó en la retina. Mirara hacia donde mirara, veía su idea como una mancha en todas partes. Waldemar confió en su foco de 60 watts y se reunió con muchas personas para mostrarlo y explicarlo, pero a nadie le gustó. Trató de crear nuevos focos, pero ninguno generó un resplandor mayor. El foquito sigue estando en la mesita de luz, colocado en el velador, esperando a que alguien confíe.

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