19/04 - El gato curioso del tapial.
Cuando apagó la lámpara de la mesita de luz, Anastasia pudo ver que detrás de la ventana que daba al patio había un gato negro. El gato estaba ahí, en el tapial, iluminado por la luna llena. El cuerpo se mostraba perpendicular al vidrio y su cabeza miraba hacia la habitación de Anastasia. Tenía los ojos amarillos clavados en ella y como es de imaginarse, Anastasia empezó a preocuparse. Cuando un gato se te queda mirando fijo, es porque algo está tramando. Trató de no darle importancia a la situación y giró su cuerpo hacia la pared tapándose con las sábanas hasta la cabeza. El gato comenzó a maullar y ella intentó no darle importancia. El felino pareció interpretar la indiferencia y siguió maullando cada vez más y más fuerte. Se abrió la ventana, entró el viento, se tensaron los músculos un zapato justiciero voló en busca de su presa.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentario:
Necesito o el teléfono de Anastasia, o el del zapatero...
Publicar un comentario