4/04 - Teoría de la última oración II.

Al salir de su casa notó que ese miércoles no era como todos los miércoles. Tampoco era como todos los días de la semana ni como todos los días del año. Ni siquiera se parecía a ningún día de su vida. Ese día había una especie de confusión en el aire que le resultaba un tanto extraño. Si bien tardó una cuadra y media en darse cuenta, al final pudo descifrar qué era lo que tanto le molestaba. Ese miércoles, absolutamente todas las personas que caminaban por la vereda, a juzgar por su idioma, eran extranjeros. No escuchó a nadie decir una sola palabra descifrable. El segundo indicio fue que todos los carteles publicitarios parecían estar en el mismo idioma que hablaba la gente y cuando intentó conversar con un conocido, no pudo comunicarse.
La noche anterior lo había trasladado a un psiquiátrico. Nunca volvió a entender a nadie más.

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